Prevención del cáncer de cuello de utero

Prevención del cáncer de cuello de utero

El útero es un órgano que se encuentra dentro de la pelvis de la mujer, se divide en dos partes: cuerpo y cuello. El cuello del útero (cérvix) es el extremo inferior de este órgano, que asoma a través de la vagina. Cuando las células del mismo crecen de forma descontrolada pueden dar lugar a un tumor. Según datos del Instituto Catalán de Oncología, se estima que cada año se diagnostican en España 2.511 mujeres con cáncer de cérvix y 848 mueren por la enfermedad.

¿CUÁL ES SU CAUSA?

La causa principal es la infección persistente del virus del papiloma humano (VPH). Este virus se transmite a través del contacto sexual y tanto hombres como mujeres pueden ser portadores asintomáticos. En la mayoría de los casos, nuestro sistema inmunitario es capaz de eliminarlo, pero en otras ocasiones persiste y puede dar lugar a lesiones en el cuello del útero.

Existen más de 100 tipos de VPH pero sólo 15 son considerados de alto riesgo, siendo el 16 y el 18 los que provocan el 70% de las lesiones malignas, otros causan lesiones secundarias (verrugas genitales).

¿ES POSIBLE SU PREVENCIÓN?

La medida más eficaz para su prevención es la vacunación. El calendario vacunal incluye esta vacuna para las niñas de 12 años e igualmente está recomendada para todas las mujeres con vida sexual activa infectadas o no por el VPH.

El uso del preservativo también puede ayudar a prevenir las lesiones provocadas por este virus.

FACTORES DE RIESGO DE CÁNCER DE CERVIX
  • El tabaquismo.
  • El consumo prolongado de anticonceptivos orales.
  • El inicio precoz de las relaciones sexuales.
  • Múltiples contactos sexuales.
CITOLOGÍA CERVICOVAGINAL O PAPANICOLAU

La citología es una prueba en la que se recogen células del cuello del útero de la mujer para la detección precoz del cáncer y en caso de detectar alguna lesión, tratarla antes de su desarrollo. Se recomienda realizarla con periodos entre 3 y 5 años en mujeres con edad comprendida entre los 25 y los 65 años.

Las matronas y enfermeras formadas de los CASSYR (Centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva) son los profesionales de referencia para la realización de esta prueba, en colaboración con el servicio de ginecología que realizará el seguimiento en caso de patología.

 

Soraya María González Pérez
Matrona. Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Estefanía Castillo Castro
Matrona. Vicepresidenta de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)
Julieta Mansilla Cordero
Matrona. Secretaria de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

 

Fuentes

 

Foto: Pixabay / Silviarita

Fumar durante el embarazo: ¿qué consecuencias tiene?

Fumar durante el embarazo: ¿qué consecuencias tiene?

Según la sección de epidemiologia de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), un 47 % de mujeres entre los 25-34 años es fumadora.  Comprende un rango de edad en el cual la mujer desarrolla con más frecuencia su proceso reproductivo de embarazo. De dicha información podemos extrapolar que hay un alto porcentaje de mujeres fumadoras durante su embarazo.

La combustión del tabaco libera más de 4.000 sustancias toxicas que llegaran al feto, y que no será capaz de metabolizar. Sustancias como la nicotina y el monóxido de carbono (CO) que disminuyen el flujo uteroplacentario, lo que se traduce en una reducción en el aporte de oxígeno y nutrientes de la madre al feto.

CONSECUENCIAS DIRECTAS

Las consecuencias directas del consumo de tabaco sobre el feto son: crecimiento intrauterino retardado (CIUR) con el consiguiente bajo peso al nacer, partos prematuros -sumando a ello la morbimortalidad de la prematuridad-, malformaciones congénitas como el labio leporino y paladar hendido y, en postparto, podríamos hablar del síndrome de muerte súbita del lactante.

Además de daños fetales, el tabaco compromete la evolución del embarazo, aumenta el riesgo de aborto, de placenta previa y desprendimiento de placenta (incremento importante de morbi-mortalidad fetal), además de aumentar el riesgo de rotura prematura de membranas (relacionado con un alto porcentaje de prematuridad fetal)

El único nivel seguro de tabaco durante el embarazo es el de consumo cero. No está justificado ningún consumo, Por tanto, “la ansiedad del abandono tabáquico” no lo justifica, ya que ello no reporta daños sobre el feto y el desarrollo del embarazo, como si lo hace el consumo de un solo cigarrillo al día.

FACTOR DE RIESGO MODIFICABLE

Fumar durante el embarazo es un factor de riesgo modificable. Por tanto, antes de planear un embarazo y durante este, abandonar el hábito tabáquico reducirá problemas de salud para el bebé y la madre, tanto a corto como largo plazo.

Pida ayuda a los profesionales sanitarios de su centro de salud y /o de su centro de atención a la salud sexual y reproductiva (CASSYR).

 

Estefanía Castillo Castro
Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

 

Foto: Pixabay / TawnyNina 

Maternidad a partir de los 35 años

Maternidad a partir de los 35 años

El retraso de la maternidad, sobre todo en el último tercio del siglo XX, se ha convertido en un fenómeno común en el mundo desarrollado como resultado de factores sociales, educacionales y económicos. Según datos de la Comunidad Económica Europea, se ha producido un incremento progresivo, en todos los estados miembros, de la edad materna en el momento del primer parto, siendo España el país cuya media de edad es más alta de toda la comunidad (30,8 años).

El límite superior de edad, a partir del cual se considera a la paciente gestante añosa, ha ido variando a lo largo de la historia y aún hoy en día sigue siendo un importante motivo de controversia. En la actualidad, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) establece este límite en los 35 años. El embarazo a partir de los 35 años se considera un factor de riesgo medio (riesgo I) para el desarrollo de complicaciones en el transcurso de la gestación.

Menos posibilidades de embarazo

A medida que avanza la edad, las posibilidades de que una mujer quede embarazada disminuyen, debido al deterioro en la calidad de sus óvulos. Los índices de aborto espontáneo (por anomalías cromosómicas) o de embarazo ectópico (embarazo fuera de la cavidad uterina) aumentan también de forma significativa con la edad.

Por otro lado, la gestación en mujeres mayores de 35 años se asocia con mayor frecuencia a patología gestacional lo cual repercute en la morbimortalidad materna y fetal. A este respecto diversos estudios concluyen que las madres añosas tienen mayor riesgo de sangrado en el primer trimestre de embarazo y de amenaza de parto pretérmino (antes de las 37 semanas de gestación) lo cual requiere ingreso hospitalario y tratamiento específico. Además aumenta el riesgo de tener placenta previa lo cual pueda dar lugar a sangrados, diabetes gestacional e hipertensión arterial durante el embarazo. La mayor frecuencia de esta patología gestacional se asocia a una mayor tasa de inducciones de parto y también de cesáreas, sobre todo en mujeres primíparas.

Repercusiones en el bebé

Respecto a las repercusiones en el bebé, la edad materna guarda relación con la mayor probabilidad de que el niño tenga alguna anomalía cromosómica, la más frecuente es el Síndrome de Down. La prematuridad en los bebés de madres añosas también resulta más frecuente al igual que la muerte intraútero en comparación con las mujeres más jóvenes.

Si bien es cierto que el embarazo a partir de los 35 años tiene sus riesgos tanto para la madre como para el bebé, la mayoría de estos riesgos pueden controlarse de manera eficaz con un adecuado control médico perinatal.

 

Amaia Luquin Villanueva
Matrona. Complejo Hospitalario de Navarra-B
Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

Fuentes

  • Edad materna avanzada y gestación. Resultados perinatales. M. Canto Rivera, A. Reus Agusti, S. Cortes Biedma, F. Ojeda Pérez. 31 Congreso Nacional de la SEGO. Mayo 2011.
  • Riesgo obstétrico y perinatal en embarazos mayores de 35 años. Verónica Chamy P., Felipe Cardemil Mª., Pablo  Betancour Mª., Matías Ríos Sª., Luis Leighton V. Rev Chil.Obstet Ginecol.2009; 74 (6): 331-338.
  •  Embarazo después de los 35. SEGO.
  •  La edad materna como factor de riesgo obstétrico. Resultados perinatales en gestantes de edad avanzada. Blanca Heras Pérez, Julio Gobernado Tejedor, Pablo Mora Cepeda, Ana Almaraz Gómez. Prog Obstet Ginecol.2011; 54 (11): 575-580.

 

Foto: Pixabay / gdakaska

 

Autoexploración para prevenir el cáncer de mama

Autoexploración para prevenir el cáncer de mama

Detectar un cáncer de mama lo antes posible aumenta en gran medida las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. Y los métodos más efectivos para la detección precoz son el autoexamen y la mamografía.

A pesar de los adelantos de los estudios por imagen, alrededor del 10% de los tumores mamarios pueden no verse en una mamografía y sin embargo, sí ser detectados en la exploración física de la mama.

La autoexploración mamaria es una técnica basada en la observación y palpación que la mujer se hace de sus mamas. Se trata de un procedimiento sencillo y fundamental para detectar cualquier anomalía o cambio que se produzcan en los pechos.

No existe una técnica especial que sea mejor que otras. Cada mujer deberá buscar la forma que considere más fácil para realizar esta exploración sin olvidar que lo importante es realizarla todos los meses y de forma similar.

¿Cuál es el momento ideal para hacerte una autoexploración mamaria?
  • La autoexploración debe realizarse mensualmente, en la semana después de la menstruación, cuando las mamas no están sensibles ni inflamadas.
  • Si las reglas no son regulares o aunque no se tenga (menopausia), la autoexploración también hay que realizarla una vez al mes intentando que sea siempre el mismo día. Asociarla a algún día del mes.
  • La autoexploración no debe ser interrumpida por la presencia de embarazo o lactancia. Debe ser realizada el mismo día de cada mes y después de dar el pecho para que no estén llenos de leche.
  • Poseer implantes mamarios no es motivo para dejar de hacerlo. También es recomendable realizarla una vez al mes.
  • Hacerlo siempre de la misma forma, buscando el momento y situación que cada mujer le resulte más cómoda y fácil de recordar. Con tranquilidad y sin prisa.

 

¿Cuándo empezar a hacerla?

La autoexploración se ha de convertir en un hábito, por lo que se recomienda realizarla a partir de los 20 años.

 

Técnica para realizarla
  1.  Colócarse frente al espejo. Poner los hombros rectos y los brazos pegados al cuerpo. Observar la forma de las mamas, y girar el tronco a ambos lados para ver si hay algún bulto en la piel o en los pezones. Prestar atención al aspecto de la piel, que esté lisa y sin arrugas.
  2. Levantar los brazos, y ponerlos en posición vertical. Comprobar si  se aprecia alguna diferencia entre un pecho y otro, y entre las axilas.
  3. Bajar los brazos, y juntar las manos a la altura del cuello, tensar los brazos y hacer fuerza. Al marcarse los músculos del tórax, podremos observar mejor si hay alguna anomalía.
  4. Apretar suavemente los pezones y fijarse si sale algún líquido de ellos. Examinar la zona de alrededor del pezón: si ambas tienen la misma forma o si hay alguna manchita o coloración anormal.

 

autoexploración mamaria

Imagen de la Fundación Tócate. Asociación de Mujeres Yucatecas contra el Cáncer (Amycc). Publicado en Milenio Novedades (http://sipse.com/milenio/)

Palpación

La mejor forma de hacerlo es tumbada, para que el seno se expanda de manera regular por el pecho. Consiste en dividir la mama en cuatro zonas, cuyo centro es el pezón.

Comenzaremos con la mama izquierda. Podemos colocar una almohada o una toalla debajo del hombro para estar más cómoda, levantar el brazo, y con la mano derecha palpa todo el cuadrante. Procurar utilizar un tacto firme y pausado con las yemas de los dedos, manteniendo los dedos rectos y juntos. El movimiento debe ser circular, del tamaño de una moneda aproximadamente. Procura revisar toda el área desde la clavícula hacia abajo e incluso hacia la axila.

Cambiamos de postura, hacer lo mismo con el lado contrario. Sin olvidar la axila (vídeo explicativo de la Asociación Saray).

Deberemos insistir en acudir a un profesional cuando:
  • Si las mamas tienen distinto tamaño o consistencia.
  • La palpación causa dolor en algún punto concreto.
  • Si detecta algún bulto o hundimiento, tanto en el pecho como en la axila.
  • Si el pezón tiene llagas o se retrae.
  • Si tiene alguna mancha, pliegue o arruga.
  • Si sale algún líquido por el pezón.
Tenemos que recordar a las mujeres….

Nunca es tarde para aprender a explorarse la mama. Ante cualquier duda provocada por la autoexploración de la mama, deben consultar siempre al médico.

La autoexploración mamaria es vital para el diagnóstico precoz del cáncer de mama.

La prevención está en nuestras manos, las de las mujeres.

 

Carolina Pastor Aguirre
Matrona del Complejo Hospitalario de Navarra
Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

 

Fuentes

 

 

 

Síndrome del ovario poliquístico: síntomas y tratamiento

Síndrome del ovario poliquístico: síntomas y tratamiento

El conocido síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) está presente en el 6,5 % de la mujeres en edad fértil. Dicha patología suele debutar en torno a la primera menstruación y se puede considerar como la causa más frecuente de la cesación crónica de la ovulación.

Su origen no está bien definido. Así, los autores determinan diferentes causas en la que están implicados el componente genético, los hábitos de vida y el exceso de insulina en sangre. Lo que sí está reconocido y es clave para el SOP es el aumento en la producción de los andrógenos (hormonas sexuales masculinas).

CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO

La clínica manifestada por el síndrome de ovarios poliquísticos abarca un amplio espectro de síntomas

  • Hallazgo ecográfico del ovario poliquístico.
  • Obesidad, presente en el 50% de los casos.
  • Desarrollo excesivo de vello y acné derivados del aumento de andrógenos. 
  • Alteraciones del ciclo menstrual
    • Ciclos menstruales poco frecuentes o escasos (oligoamenorrea).
    • Ausencia de la menstruación (amenorrea). 
  • Infertilidad

Las mujeres con SOP con frecuencia suelen tener tensión arterial alta, obesidad y niveles elevados de grasa en sangre. Todo ello hace que aumente la probabilidad de sufrir diabetes y patología cardiovascular.

Los criterios definidos en la conferencia de Rotterdam (2004), indica que la existencia de dos de los siguientes signos es suficiente para catalogar un cuadro como SOP:

  1. ovulaciones irregulares o falta de ovulación. 
  2. clínica y/ o signos bioquímicos de hiperandrogenismo (secreción excesiva de andrógenos).
  3. ovario poliquístico ecográfico, definido como la presencia de 12 o más folículos de 2‐9 mm.

TRATAMIENTO

Este tratamiento debe adaptarse a cada mujer, tratar los síntomas más relevantes para la paciente, teniendo en cuenta si hay deseo de gestación o no.

Al margen de los tratamientos farmacológicos -como pueden ser anticonceptivos, inhibidores de andrógenos o hipoglucemiantes como la metformina-, el pilar básico para el tratamiento del SOP y sobre el que la enfermería y las matronas debemos hacer hincapié es el cambio de estilo de vida: ejercicio diario, control de la ingesta de grasas e hidratos de carbono. La pérdida de peso contribuye a un descenso de los niveles de insulina y, por lo tanto, descenso en la producción de andrógenos y con ello, mejoría clínica.

Estefanía Castillo Castro
Matrona del Complejo Hospitalario de Navarra.

Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)

Bibliografía:

  • The Rotterdam ESHRE/ASRM sponsored PCOS consensus Workshop group. HumanReprod 2004.
  • J. Lombardía; M. Fernández. Ginecología y obstetricia  Manual de consulta rápida. 2ed. Médica Panamericana 2007.