¿Qué hacer ante una crisis de asma en el colegio?

¿Qué hacer ante una crisis de asma en el colegio?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios. Se caracteriza por una obstrucción al flujo de aire -generalmente reversible- y una hiperactividad bronquial. Hasta en el 80 % de los casos el origen es alérgico (ácaros, polen, pelo de animales…), aunque puede tener otros factores desencadenantes (tabaco, irritantes químicos, infecciones respiratorias, ejercicio físico…).

No todos los alérgicos son asmáticos, ni todos los asmáticos son alérgicos.

No es un trastorno psicológico y tampoco es contagiosa.

Es importante que en la escuela sepan que su hijo/a tiene asma. La falta de información puede hacer que no se detecten los síntomas o sean interpretados de manera errónea. Esto podría suponer un retraso en la proporción de auxilio con consecuencias fatales.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

La intensidad y la frecuencia de los síntomas dependen del grado de inflamación y obstrucción bronquial. Los principales son:

  • Pitidos o silbidos al respirar.
  • Dificultad respiratoria y fatiga.
  • Tos.
  • Dolor o presión en el pecho.

En caso de crisis grave:

  • Dificultad respiratoria severa.
  • Cianosis (coloración azulada de labios, uñas o piel).
  • Confusión mental o pérdida de conciencia.
¿QUÉ DEBE TENER EN CUENTA EL CENTRO EDUCATIVO?

Siguiendo una serie de precauciones y controles, el alumno/a asmático puede y debe participar de todas las actividades escolares, también las prácticas deportivas o las salidas y excursiones.

Es conveniente que el centro escolar confeccione un protocolo de actuación individualizado para el alumno/a -consensuado con la familia- y elabore una ficha identificativa con el plan de manejo en caso de una crisis (teniendo en cuenta la confidencialidad y cumpliendo la Ley de Protección de Datos).

En dicha ficha deben constar como mínimo:

  • Nombre y apellidos.
  • Foto.
  • Curso y profesor responsable.
  • Nombre y teléfono de los padres/tutores legales.
  • Posibles desencadenantes.
  • Tratamiento en caso de crisis (inhalador): nombre, dosis y forma de administración.
  • Lugar del colegio donde se encuentra dicho tratamiento (aula, mochila del niño/a…).
  • Autorización escrita para la administración de la mediación.
  • Protocolo de actuación individualizado para cada niño/a.

Como norma general, las pautas de actuación en caso de crisis son:

  • Buscar un entorno seguro.
  • Avisar al profesor responsable.
  • Eliminar desencadenante (si se puede).
  • Aflojar ropas que puedan apretar o dar sensación de ahogo.
  • Mantener al alumno/a en reposo e intentar tranquilizarle.
  • Ayudar al alumno/a en la utilización de los inhaladores o administrárselos en caso de que él no pueda o sea demasiado pequeño.
  • Avisar a los padres/tutores legales.
  • Avisar al 112 si no se resuelve o empeora (síncope, coloración azulada de la piel…).
  • En caso de extrema gravedad, se contemplará la posibilidad de trasladar al alumno/a a un servicio de urgencias sin esperar a la ambulancia.
  • No dejar nunca solo al niño/a durante la crisis.
OTRAS MEDIDAS A TOMAR POR LA ESCUELA

Si en el colegio hay alumnado asmático, se considerarán aquellas medidas que puedan prevenir una crisis y aquellas que sean eficaces para una rápida intervención en caso de urgencia:

  • Minimizar la cantidad de alérgenos en las aulas (correcta higiene y ventilación de las mismas).
  • Limpieza periódica de las estanterías con libros para evitar que se acumule polvo.
  • En primavera, controlar la cantidad de polen dentro del colegio (ventilar antes de que llegue el alumnado y después, mantener las ventanas cerradas…).
  • Informar a todo el personal (también el eventual) de la existencia de alumnado asmático así como de los protocolos a seguir.
  • Formar y sensibilizar a los compañeros de clase para facilitar la integración del estudiante con asma.
  • Permitir que el alumno asmático se automedique si tiene necesidad, cuando tenga la suficiente formación.
  • Formar al personal del centro para administrar la mediación en caso de urgencia con niños/as pequeños/as.
  • Planificar adecuadamente las posibles salidas y excursiones.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)


Fuentes


Foto:
Pixabay / klimkin  

Ni un piojo más

Ni un piojo más

La pediculosis o presencia de piojos en la cabeza es un problema recurrente que se produce entre septiembre y octubre, decreciendo en los meses siguientes para incrementarse de nuevo en febrero y marzo. Esta infestación conlleva pérdida de días de clase a los niños, problemas de conciliación familiar, gastos económicos y problemas dermatológicos.

CICLO BIOLÓGICO

Los piojos son artrópodos sin alas que se reproducen por huevos, liendres, que se adhieren a los pelos, cerca de la raíz. Suelen acceder primero a la zona situada detrás de las orejas y de allí colonizan el resto de la cabeza. De las liendres al cabo de una semana, salen las crías que se alimentan de sangre que chupan mediante picotazos que producen el picor característico, síntoma de su presencia. A los 16 días se transforman en adultos.

CONTAGIO
  • Por contacto directo entre cabeza y cabeza.
  • Por el intercambio de objetos, cepillos, gomas, diademas, etc.
  • Por contacto con sábanas o muebles infestados, donde los piojos pueden sobrevivir varias horas.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
  • Picor persistente en la nuca, detrás de las orejas y en la parte superior de la espalda.
  • El intenso rascado de la zona produce heridas que luego pueden sobreinfectarse y supurar.
  • La piel aumenta su grosor y cambia de color debido al rascado.
  • En ocasiones se pueden observan “ganglios” en el cuero cabelludo consecuencia de la inflamación.
DIAGNÓSTICO

El piojo de la cabeza suele ser reconocido mediante un cepillado con un peine mil púas y posterior colocación de este sobre una superficie blanca.

PREVENCIÓN
  • La principal medida es la inspección periódica del cabello de niñ@s (examen visual y/o lendrera) en la zona de detrás de las orejas y en la nuca.
  • No intercambiar coleteros, pinzas, gorros
  • Cada niño debe tener en el colegio su propia bolsa de aseo para evitar compartir.
  • Usar productos repelentes en el cuidado del pelo.
  • No emplear champús antipiojos como método preventivo porque pueden favorecer de resistencias.
  • Avisar al colegio en caso de detectar una infestación para que pongan el protocolo en el centro escolar.
  • Realizar educación sanitaria en el colegio enseñando a los niños cómo mantener los piojos a raya.
TRATAMIENTO EN CASO DE INFESTACIÓN
  • Pasar la lendrera cada día durante dos semanas.
  • Tratamiento farmacológico cuyas principios activos son la piretrinas (permetrinas y fenotrina). Estos actúan sobre el sistema nervioso del piojo, produciendo en primer lugar una fase de agitación seguida de una parálisis general. Toxicidad nula frente al hombre, pero su capacidad alergénica es destacable en comparación con otros plaguicidas.
  • Si es necesario algo más fuerte, se pueden usar los elaborados con el malatión, teniendo en cuenta que el cloro del agua de las piscinas lo inactiva, por lo que una vez aplicada la loción hay que esperar al menos 72 horas antes de bañarse en ellas. No es recomendable para menores de 2 años.
  • También hay algunos tratamientos que no contienen insecticidas químicos, como por ejemplo la dimeticona.
  • Fitoterapia: las esencias del árbol de té o de lavanda, la citronella o el geranio son productos de origen vegetal que se recomiendan por su efecto repelente para combatir los piojos.
  • Lavar ropa de cama, toallas, peines, cepillos en agua a 65 grados.
  • Los objetos que no puedan ser lavados deben guardarse en una bolsa de plástico cerrada durante 15 días.
  • Sofás y alfombras deben ser aspirados.
¿POR QUÉ FRACASAN LOS TRATAMIENTOS?
  • Resistencia a los pediculicidas.
  • Aplicación incorrecta de los productos.
  • Productos inadecuados.
  • Se ha producido un nuevo contagio.
CURIOSIDADES
  • Lo piojos prefieren los niños de 4-5 años, las mujeres a los hombres y el pelo largo al corto.
  • Los contagios son más frecuentes en otoño y primavera.
  • No es cierto que se den entre personas de bajo nivel social y mala higiene. Los piojos son muy contagiosos y pueden afectar a cualquiera.
  • Los piojos no trasmiten otras enfermedades.
  • El vinagre no previene ni mata, pero si ayuda a desprender la liendre.

Lo realmente importante es la colaboración entre enfermeras, padres y madres, profesorado y alumnado para establecer las medidas necesarias que permitan controlar la presencia de piojos.

 

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

 

Fuentes:

  • Instituto de Salud Pública Gobierno de Navarra. Sección de Sanidad Ambiental. Información y consejos acerca de los piojos.
  • Pediculosis e infestación por piojos. Clínica Universidad de Navarra. Cuidados en casa. Enfermedades y tratamientos.
  • J.M. Gairí Tahull, V. Molina Morales, F.A. Moraga Llop, X. Viñallonga Sardá,, E. Baselga Torres. Pediculosis de la cabeza. Asociación Española de Pediatría. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/pediculosis.pdf
  • Atención a enfermos con pediculosis. Cuidados de Enfermería 4.1.-Comunidad de Madrid.
Cómo actuar cuando un niño pierde un diente de forma accidental

Cómo actuar cuando un niño pierde un diente de forma accidental

El patio del colegio es, frecuentemente, un sitio donde nuestros menores sufren golpes, caídas y lesiones de mayor o menor consideración.

Muchas de esas lesiones se producen en la cara (balonazos, choques fortuitos con otro compañero, tropezones y caídas…). En ocasiones, como resultado de dichos golpes, se produce el arrancamiento de un diente.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que las lesiones en la boca que son lo suficientemente contundentes como para arrancar un diente, también pueden dañar otras estructuras de la boca o la cara: otros dientes, las encías, los labios… por lo que siempre necesitará una inspección y evaluación por un dentista.

Cuando uno de nuestros alumnos/as ha sufrido el arrancamiento de un diente debemos proceder con rapidez, ya que en ocasiones es posible reimplantarlo (volver a colocar el diente en su sitio).

 

PAUTAS DE ACTUACIÓN
  • Realizaremos una inspección de la boca y una limpieza suave con suero fisiológico o agua fresca.
  • Si hay hemorragia aplicaremos una gasa limpia en el alveólo (hueco que ha dejado el diente) y le diremos que la muerda de una forma suave pero constante durante al menos 15 minutos.
  • Aplicaremos frío local para disminuir la inflamación y como analgesia.
  • En caso de dientes permanentes:
    • Localizaremos el diente: si está en la boca para evitar que se lo trague y si está en el suelo para preservarlo.
    • Evitaremos tocar la raíz del diente y lo meteremos en un frasco con suero fisiológico, leche o la propia saliva del chaval. También se puede dejar debajo de la lengua, si no hay otra opción y no existe riesgo de que el niño o niña se lo trague.
    • Avisaremos inmediatamente a su familia para que lo lleve al dentista urgentemente. Un diente se puede reimplantar con éxito en las primeras dos horas tras el accidente y especialmente en la primera hora.   
  • En caso de dientes de leche:
    • Seguiremos las pautas de control de la hemorragia, pero un diente de leche no se reimplanta. El reimplante puede causar problemas en la dentición definitiva.
    • Avisaremos a la familia. El niño/a que ha sufrido un traumatismo en la boca debe ser siempre evaluado por un dentista lo antes posible.

Es muy importante el correcto tratamiento del diente:

  • No manipularlo: no tocar la raíz, no cepillarlo, no lavarlo con jabón, antiséptico o alcohol, no secarlo.
  • No trasportarlo en seco.
  • No retrasar la visita al dentista.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

 

Foto: Pixabay / bigbear

La importancia de enseñar al alumnado el lavado de manos

La importancia de enseñar al alumnado el lavado de manos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que unas manos limpias previenen sufrimientos y salvan vidas. La higiene de manos es la medida más importante para reducir los riesgos de transmisión de microorganismos y así prevenir la trasmisión de infecciones.

La técnica estándar de lavado de manos dura aproximadamente 30-60 segundos y es algo fácil de hacer. Debemos enseñar a nuestro alumnado que lo haga correcta y frecuentemente. Es importante que les demos ejemplo, no podemos olvidar que muchas veces aprenden por imitación.

 

¿Cuándo se lavará las manos nuestro alumnado?
  • Antes de comer o beber.
  • Después de usar el baño.
  • Después de sonarse la nariz, toser o estornudar sobre las manos.
  • Después de usar un pañuelo desechable.
  • Antes y después de tocar o limpiar una herida.
  • Después de jugar con juguetes o tocar objetos que se han compartido con otros niños.
  • Después de jugar en el suelo, arena, césped u otras superficies que puedan estar sucias.

 

¿Cómo hay que lavarse las manos?
  • Se debe usar agua y jabón. El agua sola no elimina los gérmenes. El jabón normal es capaz de eliminar más del 50 % de la flora bacteriana transitoria de nuestras manos.
  • Hay que frotarse las manos durante al menos unos 30 segundos. No hay que olvidar frotar las uñas, el dorso de las manos, las yemas de los dedos y los pulgares. Si los niños y niñas son muy pequeños se les puede decir que canten una canción mientras se lavan, para que estén el tiempo suficiente.
  • Después se enjuagan las manos con agua abundante y se secan con una toalla o papel desechable (es lo preferible en sitios públicos).

Aquí podemos consultar las recomendaciones de la OMS.

 

¿Qué puede hacer el centro educativo?
  • Asegurarse de que siempre hay jabón en los aseos del centro (no es necesario que sea antibacteriano).
  • Sería muy positivo que dispusiera de lavabo en todos los espacios que se dedican a trabajar con los niños o cerca de ellos.
  • Incluir la higiene rutinaria de manos entre las normas de conducta del colegio.
  • El profesorado y todo el personal del centro pueden y deben enseñar con el ejemplo.
  • La higiene en general -y la de las manos en particular- debe formar parte de su programa educativo y se enseñará en las aulas.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

  • Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
  • Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, Consejería de Educación.
  • http://www.who.int/gpsc/5may/tools/es/
  • Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.

 

Foto: Pixabay / _Alicja_

Prevención de infecciones en el centro escolar

Prevención de infecciones en el centro escolar

Todos los seres humanos padecemos infecciones a lo largo de nuestra vida, forman parte del desarrollo normal del niño, permiten que se activen las defensas y mejore, a la larga, el sistema inmunitario.

 

Cuatro formas de contagio

Existen cuatro formas de contagio de las infecciones:

  • Por vía respiratoria: al toser o estornudar expulsamos al aire gérmenes que pueden ser respirados por los demás (catarro, gripe, sarampión, varicela…)
  • Por vía fecal-oral: los microbios se eliminan por las heces y el contagio se pro­duce al ingerirlos (casi todos los cuadros de diarrea).
  • Por contacto con la piel: directamente o a través de objetos que se comparten (piojos, hongos en la piel, varicela…).
  • Por contacto con líquidos orgánicos (sangre, orina, saliva).

En la edad escolar, la mayoría de estos procesos son producidos por virus y revisten poca importancia. Las más frecuentes son las respiratorias como catarros, otitis, etc. y las dia­rreas.

El riesgo de contagio de un niño es mayor cuanto menos sea su edad, su sistema inmunitario es más inmaduro. A esto hay que añadir que los más pequeños no han adquirido unas medidas higiénicas adecuadas (no se lavan las manos, no cubren su nariz y boca al toser o estornudar…) y que suelen compartir juguetes y otros objetos.

Es importante aclarar que muchas veces es difícil controlar el contagio, ya que la mayoría de infecciones tienen lo que se denomina período de incubación o de latencia (tiempo en el que todavía no han producido síntomas, pero que ya se puede trasmitir)

Un buen aprendizaje de las medidas higiénicas básicas puede evitar el contagio de muchas infecciones, incluso en el período de incubación.

 

Medidas que puede adoptar el centro educativo para evitar los contagios
  • Mantener una buena higiene y ventilación en las instalaciones, haciendo especial hincapié en espacios y objetos que han podido estar con contacto con fluidos corporales como son los baños y el comedor (y sus utensilios) en caso de que la escuela disponga de éste. Sería muy conveniente que el centro dispusiera de personal de limpieza en horario escolar.
  • Lavar a menudo los juguetes y objetos de uso común (colchonetas, mantas para las siestas de los más pequeños…)
  • Procurar que el número de niños y niñas esté adaptado a las dimensiones del aula y ventilarla regularmente incluso en horario escolar.
  • Realizar educación sanitaria básica con el alumnado:
    • Enseñar a los niños y niñas a cubrirse la boca al toser o estornudar. Para sonarse la nariz son preferibles los pañuelos desechables.
    • Educar a los niños y niñas en la importancia de lavarse las manos con agua y jabón. Especialmente al salir del baño y antes de comer o almorzar, y más a menudo si están acatarrados.
  • Concienciar a los padres y madres para que no lleven sus hijos al colegio si están con un proceso infeccioso así diagnosticado por el pediatra.
  • Informar a las familias de aquellas infecciones que ocurran en el colegio (piojos, gastroenteritis…) para que puedan tomar medidas preventivas extra.
  • Si un niño se pone enfermo en el colegio llamar a su casa cuanto antes para que vengan a por él e intentar que mientras tanto tenga el mínimo contacto con el resto de alumnado.
  • Asesorar a las madres y padres acerca de la conveniencia de que el niño o niña tenga al día el calendario vacunal. La vacunación es la mejor manera de prevenir algunas enfermedades contagiosas.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

    • Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
    • Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, consejería de Educación.
    • http://www.who.int/antimicrobial-resistance/global-action-plan/infection-prevention-control/es/
    • Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.

 

Fotografía: Pixabay / airunique

Manejo de la diabetes infantil en el aula

Manejo de la diabetes infantil en el aula

La diabetes es una enfermedad crónica que consiste en un deficiente funcionamiento del páncreas. La persona que la padece no fabrica insulina (o lo hace de manera deficitaria), lo que se traduce en descompensaciones de los niveles de glucosa en sangre.

Aunque existen dos tipos de diabetes, es la tipo 1 o insulinodependiente la que nos podemos encontrar en nuestro alumnado, ya que la tipo 2 es más propia de la edad adulta y vejez.

Una vez establecido el diagnóstico, desde las unidades de diabetes infantil enseñan el correcto control de la diabetes a cada paciente. El objetivo es que cada niño o niña sepa gestionar adecuadamente su autocuidado.

Los cuatro ejes del control de la diabetes

La diabetes no es contagiosa y el alumno/a debe ser tratado con normalidad, integrándole plenamente en el colegio y permitiéndole participar de las actividades. Se tendrán en cuenta los cambios psicosociales y se trabajará con toda el aula, para la consecución de estos objetivos.

El control de la diabetes gira en torno a cuatro ejes fundamentales:

  • Niveles de glucosa en sangre: En horario escolar el alumno/a diabético necesitará controlarlos antes del almuerzo y la comida y ante la sospecha de una hipoglucemia.
  • Administración de insulina: necesitará antes de la comida y es posible que también antes del almuerzo.
  • Alimentación: su alimentación será variada y equilibrada, pero necesitará control de la cantidad de hidratos de carbono que ingiera.
  • Ejercicio físico: las sesiones de educación física serán preferiblemente a primeras horas de la jornada, o tras un adecuado control de los niveles de glucosa y aporte necesario de hidratos de carbono, para minimizar el riesgo de hipoglucemia.

Como norma general un niño/a diabético, a partir de los 8-9 años puede medirse los niveles de glucosa y pincharse la insulina, si bien necesitará supervisión por parte de un adulto.

En el ámbito familiar los padres son los responsables del control de la diabetes de su hijo o hija, pero en la escuela son los profesionales de la educación los principales apoyos para el niño o niña.

Es fundamental el intercambio fluido de información entre padres y profesionales.

Pautas de intervención y ficha de salud

El centro educativo tendrá que establecer pautas de intervención con el alumnado diabético, tanto en el control rutinario de la enfermedad como ante la sospecha de una hipoglucemia. Dichas pautas son individualizadas y consensuadas con los padres.

Conviene que el centro elabore una ficha de salud del alumno/a en la que se concretarán -como mínimo- los siguientes aspectos:

  • Nombre del alumno/a, nombre y teléfono de sus padres o tutores legales y del hospital de referencia.
  • Horario en el que necesita controles, insulina, almorzar, comer…
  • Pautas de insulina y cantidad de hidratos de carbono que debe ingerir en cada comida.
  • Lugar del centro donde se guardarán los medicamentos (insulina y glucagón), así como los medidores de glucemia, azúcar, galletas…
  • Personas -mínimo dos- encargadas de administrar o supervisar los cuidados que necesita el alumno/a (medir niveles glucosa, inyectar insulina, control ingesta hidratos de carbono…)
  • Autorización escrita de los padres para la administración de las medicaciones necesarias.
  • Cómo detectar e intervenir en caso de una crisis de hipoglucemia.
  • Plan o alternativas en caso de celebraciones, excursiones…

El alumno/a con diabetes, así como el resto de integrantes de la comunidad educativa, se beneficiarían enormemente de la figura de la enfermera escolar.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes:

  • Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).
  • Guía informativa sobre la diabetes mellitus tipo 1 en los centros escolares; Consejerías de Educación y Salud de la Comunidad de Madrid; 2007.
  • Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
  • La diabetes en la infancia, información para profesorado y personas cuidadoras; Consejería de Salud, Junta de Andalucía.
  • Lo que debes saber sobre la diabetes en la edad pediátrica; Sociedad de endocrino pediátrica de la asociación española de pediatría. Ministerio de Sanidad y Consumo; 2008.
  • Protocolo de Atención al Niño con Diabetes en el colegio; Unidad de Diabetes Infantil del Complejo Hospitalario de Navarra-B.