La salud laboral también requiere un buen descanso (I)

La salud laboral también requiere un buen descanso (I)

Muchas veces, cuando hablamos de hábitos saludables, lo primero que nos viene a la mente es “no fumar”, “comer bien”, “moverse”… Pocas veces pensamos en lo importante que es “dormir bien”.

Y dormir bien no es tan sólo dormir suficientes horas, sino también que nuestro sueño sea reparador, de calidad, que nos levantemos descansados y con un buen estado de ánimo.

Por otro lado, en según qué circunstancias y profesiones, nos interesa conocer cómo evitar quedarnos dormidos durante el trabajo y cómo conciliar el sueño para lograr el descanso adecuado, aunque sea a horas poco convencionales.

Todas las personas adultas tienen unas necesidades de descanso y necesitan dormir un número de horas seguidas que, por término medio, se admite que son unas ocho horas. No obstante, hay adultos que necesitan más horas de sueño que otros para sentirse realmente descansados; además, estas horas deben dormirse, preferentemente, en el período nocturno de cada día.

Cuando se trabaja en un sistema de turnos que incluye noches o que por su distribución horaria se solapa con tramos nocturnos o matutinos del descanso, se producen alteraciones del patrón de descanso, que se vuelve muy irregular y pierde eficacia reparadora.

La “deuda del sueño” es la falta de sueño que se va prolongando en el tiempo…es decir, te ha faltado dormir más tiempo y al no recuperar ese tiempo sin dormir, la deuda del sueño se va incrementando.

Consecuencias de dormir poco:

  • Disminuye la concentración, problemas con el ánimo y con el humor. 
  • Falta de energía y motivación. 
  • Falta de control y coordinación, más impulsividad. 
  • Dolores musculares y/o de cabeza
  • Más facilidad para sufrir accidentes de tránsito y problemas con la violencia


Como vemos, las consecuencias de no dormir bien pueden ser más serias de lo que pensamos. De hecho, llegan a influir tanto en el desempeño laboral como en las relaciones personales.

En la siguiente entrada sobre este mismo tema, detallaremos los hábitos imprescindibles para lograr un buen descanso.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de SNMET, Secretario de ADETNA y Vocal de FEDEET

Mª Elena Landibar Goñi
Enfermera del Trabajo. SPP VW Navarra
Presidenta de ADETNA, Secretaria de SNMET y Vocal de FEDEET

Gemma Madrazo
Enfermera del Trabajo. SPP Iberdrola
Vocal de ADETNA, Vocal de SNMET y Vocal de FEDEET

Bibliografía:

Diabetes en la población trabajadora: cuidados especiales

La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad crónica que produce aumento de glucosa (azúcar) en sangre debido a que el páncreas no produce insulina suficiente o el organismo no es capaz de utilizarla.

La insulina es una hormona que regula los niveles de glucosa en sangre, permitiendo su entrada en las células para que éstas obtengan energía.

Existen diferentes tipos de diabetes:

  • DM tipo 1/ insulinodependiente: inicio en edades tempranas.
  • DM tipo 2/ no insulinodependiente: inicio en edad adulta.
  • Diabetes gestacional: aparece durante el embarazo, precisa insulina y se detecta en las pruebas prenatales.

Los síntomas de sospecha de DM son: aumento de la cantidad de orina (poliuria), aumento del apetito (polifagia), sed (polidipsia), pérdida de peso y cansancio.

La complicación más frecuente e importante de la DM es la hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre) que requiere medidas inmediatas (ingesta de hidratos de carbono o administración de glucagón). 


Las complicaciones a largo plazo son: problemas en grandes vasos sanguíneos que llevan al aumento del riesgo cardiovascular; problemas en pequeños vasos, afectando principalmente a ojos y riñones, y alteración en la sensibilidad por afectación de los nervios que favorece la aparición de lesiones en la piel (ej: pie diabético).

Diabetes, salud laboral, Enfermería del Trabajo

Los principales pilares del tratamiento de la DM y la garantía de una mejor evolución son el ejercicio físico regular, la dieta saludable y variada, reduciendo el consumo de dulces y grasas para garantizar un adecuado peso corporal, así como la medicación para alcanzar niveles óptimos de glucosa en sangre, ya sea con antidiabéticos orales o insulina.

SÍNDROME DE REPERCUSIÓN LABORAL

En la población trabajadora con DM, hay que tener en cuenta su actividad laboral dentro de la rutina de la vida diaria y adaptar ejercicio físico, dieta y medicación al tipo de trabajo que desarrolla, según las características de carga física, carga mental y turnos del puesto de trabajo.

La diabetes tipo 2 constituye un síndrome de repercusión laboral, bien como condicionante de limitaciones en la aptitud laboral del trabajador afectado, o como factor de riesgo específico de accidentes laborales traumáticos y daño laboral no traumático. Este efecto guarda relación con las limitaciones de la enfermedad y sus complicaciones, y con las polimedicaciones a las que el trabajador diabético ha de someterse.

De todas estas circunstancias se ocupa la Unidad Básica de Salud (UBS) en la empresa, al realizar la Vigilancia de la Salud de los trabajadores. Del examen de salud periódico se deriva una Aptitud para el trabajo, y en caso de tener restricciones o limitaciones, el trabajador es considerado como Especialmente Sensible (ES), situación que requiere una adaptación del puesto de trabajo o una reubicación dentro de la empresa.

De esta labor, en coordinación con las Unidades de Atención Primaria y los especialistas en Endocrinología, depende minimizar los riesgos laborales, mejorar la calidad de vida del trabajador y reducir los costos sociales y empresariales derivados de una enfermedad de especial trascendencia en la salud pública.

Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta

Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria.

Mª Elena Landibar Goñi
Especialista en Enfermería del Trabajo.

Cómo prevenir el golpe de calor en trabajos al aire libre

En algunos trabajos que requieren o producen mucho calor (trabajos con hornos, fundiciones, etc.) o en actividades donde se realiza un esfuerzo físico importante, las condiciones de trabajo pueden provocar riesgos para la salud que pueden llevar a la muerte.

Con los fuertes calores del verano en nuestro país, especialmente al mediodía, esta amenaza se extiende a muchos más tipos de trabajos y condiciones. Sobre todo se hace especialmente peligrosa en los trabajos al aire libre, que además no suelen tener programas específicos de prevención de riesgos como en el caso de los trabajos donde el estrés por calor es un problema a lo largo de todo el año.
Las condiciones climáticas a las que se encuentran expuestos los trabajadores pueden ser la causa de accidentes de trabajo, algunos de ellos mortales



¿QUÉ ES? 

El estrés térmico por calor es la carga de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo y que resulta de la interacción entre las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, la actividad física que realizan y la ropa que llevan. 

Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo del individuo sufre una sobrecarga fisiológica, debido a que, al aumentar su temperatura central del cuerpo superando los 38ºC, se pueden producir distintos daños a la salud, cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo. 


¿QUÉ RIESGOS Y DAÑOS GENERA A LA SALUD? 

Cuando trabajan en condiciones de estrés térmico por calor, la primera consecuencia indeseable de la acumulación de calor en el cuerpo que experimentan los trabajadores es la sensación molesta de “tener calor”. Para tratar de eliminar el exceso de calor, enseguida se ponen en marcha los mecanismos de termorregulación del propio cuerpo: los trabajadores empiezan a sudar y, además, aumenta la vasodilatación periférica para llevar el calor del interior del cuerpo a su superficie y que desde allí pueda ser expulsado al exterior. 


Si el estrés térmico es importante o, no siéndolo tanto, continúan trabajando mucho tiempo seguido sin hacer descansos, llegará un momento en que se producirán diversos daños, tales como erupción en la piel, edema en las extremidades, quemaduras, calambres musculares, deshidratación, agotamiento, etc. Pero, sin duda, el efecto más grave de la exposición a situaciones de calor intenso es el golpe de calor, que en muchas ocasiones provoca la muerte. 



Además del estrés térmico por calor, hay otros factores que intervienen como son:

  • El tiempo de exposición (duración del trabajo).
  • Factores personales: falta de aclimatación al calor, obesidad, edad, estado de salud, toma de medicamentos que actúan alterando la termorregulación natural del cuerpo (antihistamínicos, antidepresivos, diuréticos, tranquilizantes, etc.), mala forma física, falta de descanso, consumo de alcohol, drogas y exceso de cafeína, haber sufrido con anterioridad algún trastorno relacionado con el calor…


MEDIDAS PREVENTIVAS

  • Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores. 
  • Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas. 
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo. 
  • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores. 
  • Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados. 
  • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan. 
  • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo. 
  • Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días para que el trabajador se aclimate al calor. Cuando se deja de trabajar en condiciones calurosas durante periodos como las vacaciones o bajas laborales, es necesario volver a aclimatarse al incorporarse de nuevo al trabajo. 
  • Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo) 
  • Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo
  • Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero y colores claros. Proteger la cabeza con gorra o sombrero. 
  • Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores. 
  • Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar. 


ACTUACIÓN EN CASO DE UN GOLPE DE CALOR

  • Colocar al trabajador en una zona a la sombra y en un ambiente frío, a ser posible. 
  • Debe desvestirse al trabajador y se recomiendan duchas con agua fría (15-18ºC). No debe utilizarse agua más fría de 15ºC, ya que se produciría una disminución de la pérdida del calor, debido a una constricción de los vasos sanguíneos cutáneos. 
  • Si el trabajador está consciente, suministrarle agua fría para beber. Si está inconsciente, colocarlo en posición lateral de seguridad.
  • Otra posibilidad es cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o un dispositivo similar, para que la temperatura del cuerpo disminuya algo más. 
  • Contacte con un médico y, si es posible, lleve al paciente al hospital lo más pronto posible. A menudo, una persona que sufre un golpe de calor puede precisar oxígeno, administración de suero por vía intravenosa y, algunas veces, medicación adecuada.


José Ángel Aizkorbe Iraizoz
Mª Elena Landibar Goñi

Especialistas en Enfermería del Trabajo.
Miembros de la Junta de la Asociación de Diplomados y Especialistas de Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA) y de la Junta de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET). 

Bibliografía:

  • REAL DECRETO 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción. BOE nº 256 25/10/1997 

  • Real Decreto 39/1997, de 18 de enero, Reglamento de los Servicios de Prevención ysus modificaciones posteriores 

Examen de salud laboral, mucho más que el “reconocimiento médico”

La vigilancia de la salud es una de las cuatro disciplinas que conforman la Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Por lo tanto, los Especialistas en Salud Laboral formamos parte de un equipo multidisciplinar. Estamos organizados en Unidades Básicas de Salud (UBS), compuesta cada una por un Especialista en Enfermería del Trabajoy un Especialista en Medicina del Trabajo.

Junto con la Higiene Industrial, la Seguridad en el Trabajo y la Ergonomía y Psicosociología aplicada, contribuimos a que las condiciones de trabajo en las empresas no perjudiquen a la salud de sus trabajadores.

Uno de los pilares en los que se basa la vigilancia de la salud de los trabajadores, y al mismo tiempo una poderosa herramienta para nuestro trabajo en Salud Laboral, son los Exámenes de Salud, todavía conocidos por muchos como “reconocimientos médicos”. Tengo que aclarar que el término “examen de salud” añade un matiz al clásico “reconocimiento médico”, y es la especificidad. Actualmente hacemos reconocimientos médicos específicos aplicando diferentes protocolos según los riesgos a los que está sometido cada trabajador. Antiguamente, a todos los trabajadores se les hacía un chequeo general anual con todas las pruebas. Ahora, cada protocolo tiene asociadas unas pruebas funcionales específicas y una periodicidad que no tiene por qué ser anual. Todo gira en función del tipo y nivel de riesgo con el que cada trabajador convive en su puesto.



Independientemente de lo anteriormente dicho, las empresas pueden ofrecer a sus empleados chequeos generales voluntarios, y de hecho los hacemos; pero nuestra misión va más encaminada a la detección de indicios de enfermedades profesionales y/o relacionadas con el trabajo.


En la próxima publicación hablaremos de manera más concreta de las pruebas funcionales que realizamos a los trabajadores. Hasta aquí debe quedar clara la importancia de someternos a los exámenes de salud en nuestra empresa.



Elena Landíbar Goñi
Especialista en Enfermería del Trabajo

Presidenta de la Asociación de Diplomados y Especialistas en Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA)

Bibliografía

Enfermería del Trabajo: a quién, cómo y dónde aplica sus cuidados

Repasando la historia de la profesión, os diré que hombre y trabajo desde siempre han estado estrechamente vinculados, y como consecuencia del trabajo, aparecen múltiples vicisitudes que requieren cuidados. En ese momento aparece el oficio de cuidar a los enfermos y lesionados.

Ya en el Neolítico existen noticias del derrumbamiento de una galería subterránea de la cantera de sílice situada en terrenos de la actual Bélgica, a orillas del río Mosa. Esta es la primera referencia conocida de un accidente de trabajo.



Los cambios en el mundo occidental y la aparición de enfermedades de origen profesional por las condiciones insalubres hacen que desde el siglo XVI sea obligatoria la presencia de personal sanitario en lugares de trabajo como buques y minas; en el siglo XIX en ferrocarriles; y ya en el  XX, en fábricas, plazas de toros y ayuntamientos.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (1995) regula la obligatoriedad de los empresarios a velar por la salud de sus trabajadores y, desde entonces, nuestra misión es la vigilancia de la salud de la población trabajadora mediante acciones tanto en asistencia y prevención de accidentes y enfermedades profesionales, como en promoción de la salud.

Actualmente ejercemos en los Servicios de Prevención de losdistintos centros de trabajo.


Elena Landíbar Goñi
Especialista en Enfermería del Trabajo.
Presidenta de la Asociación de Diplomados y Especialistas en Enfermería del Trabajo de Navarra (ADETNA)
Bibliografía
  • Revista ENERO 2014: Enfermería del Trabajo 2014; IIII: 5-13 5. Orígenes de la Enfermería del Trabajo. Santos Posada, A, Arévalo Alonso, G, García Ramírez, B. Enlace a la publicación.
  •  LEY 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. BOE nº 269 10/11/1995
  • REAL DECRETO 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención. BOE no 27 31/01/1997