Claves para una autoestima saludable

Claves para una autoestima saludable

El desarrollo de la autoestima se inicia en los primeros años de vida, es el resultado de una valoración que hacemos de nosotros mismos, la nota o calificación que nos ponemos a todo lo que hacemos. Precisamente por ello, el Dr. Nathaniel Branden (1) la define como “el juicio mas importante que entablamos sobre nosotros mismos en la vida, precisamente, en función del resultado de este juicio, tenemos la capacidad de formularnos esas preguntas y la capacidad de huir de ellas”.

En función del tipo de autoestima que presentemos, nos enfrentaremos a los diferentes problemas de la vida de una manera u otra. La autoestima positiva nos hace sentirnos dignos de respeto, entendiendo que tenemos derecho a ser felices.

Una persona que se siente competente para vivir significa que tiene confianza en sí misma en la vida, se siente merecedor de la vida, manteniendo una actitud afirmativa hacia el propio derecho a vivir y ser feliz(2).

CARACTERÍSTICAS DE UNA ALTA AUTOESTIMA
  • Los problemas se viven como retos con la confianza de poder superarlos.
  • La consecución de objetivos justifica cualquier esfuerzo.
  • Persona que se alimenta de la superación de las aspiraciones que se plantea con la autoconfianza de poder lograrlo.
  • Disfruta de cualquier elemento de la vida, mostrando interés por todo.
  • Hace participe a su entorno de su opinión y de sus sentimientos, siendo consciente de poder recibir críticas.
  • Se siente mejor entre personas vitalistas, emprendedoras.
  • El trato hacia los demás es de respeto, de aceptación del otro.
  • Apuesta por un cuidado físico realista con su cuerpo, usa el sentido común.
  • Reconocimiento objetivo de destrezas y limitaciones en las actividades que se plantea.
  • Le gusta hacer las cosas bien para su propia satisfacción.
CARACTERÍSTICAS DE UNA BAJA AUTOESTIMA
  • Actitud de huida y evitación de los problemas, delegando en otros.
  • Cumple mínimamente con lo que se le pide, sin más esfuerzos.
  • Con la anticipación de no poder lograr lo que se propone, no se plantea objetivos en la vida.
  • Se siente cómodo con lo que conoce y le da seguridad, no explora lo desconocido.
  • Espera la opinión socialmente aceptada, se guía por lo que puedan decir los demás.
  • Establece relaciones cómodas, pobres, sin mayores exigencias.
  • La relación con les demás suele ser pasiva, llegando a veces a ser agresiva como defensa.
  • Pendiente de lo que socialmente se espera por tener buena imagen física.
  • Cualquier evaluación de sus capacidades le supondrá una conclusión negativa.
  • Es perfeccionista no para hacerlo bien, sino por temor a equivocarse.
REGLAS BÁSICAS PARA ASENTAR UNA AUTOESTIMA SALUDABLE
  1. Ser conscientes de la realidad. A veces la realidad no se parece a lo que nosotros deseamos.
  2. Aceptarse a sí mismo. Nos debemos aceptar tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes.
  3. Ser responsable de uno mismo. La única responsabilidad y consecuencia de lo que haga es exclusivamente mía.
  4. Afirmarse a sí mismo, asertividad. Debemos defender nuestros derechos y deseos, pero no de cualquier manera, no podemos invadir los derechos de los demás.
  5. Tener objetivos en la vida. Las personas necesitamos plantearnos metas en la vida. Deben ser realistas y alcanzables, para sentir la satisfacción de haberlas podido llevar a cabo y sentirnos realizados.
  6. Integridad y coherencia con uno mismo. Debemos obrar con coherencia e integridad. Nuestros actos deben estar consonancia con lo que pensamos.

 

Mª Ángeles Durán Los Arcos
Enfermera especialista en Salud Mental

 

Bibliografía

  1. Branden, N. Los seis pilares de la autoestima. 1ª Edición. Barcelona. Paidós. (1995).
  2. De Miguel a. (2018) “Características de personas con alta autoestima”, Psicología-on line, https://www.psicologia-online.com/caracteristicas-de-personas-con-autoestima-alta-2322.html

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Traumatismo craneoencefálico en la infancia

Traumatismo craneoencefálico en la infancia

Se define el traumatismo craneoencefálico como la lesión de las estructuras de la cabeza producida por fuerzas mecánicas. Es un motivo frecuente de consulta en servicios de Urgencias.

SUS CAUSAS

Están relacionadas con la edad. Las más habituales en cada periodo son:

  • En el primer año de vida: por caídas. Puede ser debido al descuido en la vigilancia y las reacciones imprevisibles en niños de corta edad.
  • Entre los 12 y 24 meses: por caídas desde pequeñas alturas o de la suya misma, coincidiendo cuando comienzan a caminar.
  • Por encima de 2 años: accidentes desde más altura, por ejemplo, en parques infantiles (toboganes, columpios).
  • A partir de 8 años: accidentes de bicicleta/patinetes.
  • A partir de 10 años: prácticas deportivas.

 

DATOS DE INTERÉS NECESARIOS TRAS EL TRAUMATISMO

Para realizar una adecuada valoración y toma de decisiones es importante conocer:

  • Actitud del niño, si está reactivo, si ha llorado tras la caída, si ha podido ser consolado con los padres.
  • Edad del niño. Cuando el niño es menor de un año, debe ser valorado por un profesional sanitario.
  • Tipo de impacto: de alta o baja energía. Si ha habido caída ¿desde qué altura? ¿Desde más de 1,5 metros o de su propia altura?
  • Tiempo transcurrido desde la contusión.
  • Si existen lesiones visibles:
    • Hematoma (chichón).
    • Herida con o sin sangrado.
  • Si ha habido pérdida de conocimiento. ¿Ha tenido una duración de menos de uno minuto o más?
  • Si ha habido algún vómito aislado tras traumatismo.
  • ¿Ha sido presenciado o no por un adulto?
 
SIGNOS DE ALERTA PARA TENER EN CUENTA
  • Tras una caída o traumatismo en la cabeza con posible golpe importante en cuello, no movilizar al niño por sospecha de lesión cervical y llamar al 112.
  • Si el niño vomita a las horas en dos o tres ocasiones.
  • Si el niño se encuentra confuso, irritable o le cuesta despertarse. Por eso, en las primeras 24 horas, es conveniente en el momento de dormir intentar despertarlo cada 4 horas para comprobando que se despierta con facilidad.
  • Si presenta dolor de cabeza
  • Si comienza con movimientos anormales, debilidad u hormigueos de extremidades, dificultad en la coordinación al caminar.
  • Las pupilas presenten un tamaño diferente o visión borrosa.
  • Que aparezca salida de líquido claro o sangre por nariz u oídos.

Ante cualquiera de estos signos, se deberá consultar y/o acudir a un servicio de Urgencias.

 

Tras un traumatismo craneoencefálico, en las primeras 24 horas: OBSERVAR, OBSERVAR.

 

Autoras

Mª Teresa Santesteban Merino
Marta Sueiro Tejada
Enfermeras de Consejo Sanitario. Servicio Extrahospitalario de Urgencias de Pamplona.

 

  Fuentes

  • Hernández Rastrollo, R. Traumatismos craneoencefálicos. Pediatría Integral (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria). 2019. Volumen XXIII; Número 1. [Acceso 20 mayo de 2019]. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2019-01/traumatismos-craneoencefalicos-2/
  • Benito Fernández, J.; Mintegi Raso, S.; Urgencias Pediátricas. Guía de Actuación. 2º edición. Panamericana. 2019
  • Míguez Navarro, M.C. Síntomas/signos guía en Urgencias Pediátricas. Ergon. 2016.
Síndrome de burnout o del trabajador quemado

Síndrome de burnout o del trabajador quemado

Cuando la actividad que realizas en tu trabajo no te llena, es decir no satisface tus objetivos, puedes sentirte agotado física y mentalmente. Esto puede desembocar en que disminuya tu motivación y que aparezcan síntomas como la apatía, entre otros. Probablemente estés empezando a desarrollar un síndrome de burnout (o síndrome del trabajador quemado) muy frecuente en el personal de enfermería.

El desarrollo del concepto de burnout como fenómeno psicológico tiene su origen en Estados Unidos, asociándose a trabajos realizados a mediados de la década de los setenta, siendo particularmente importantes en el caso de las profesiones de ayuda, como la docencia, los servicios sociales, o los profesionales de la salud, en que al lado de elevadas expectativas y exigencias sociales existe generalmente gran escasez de recursos.

Es necesario saber qué tipo de medidas se deben aplicar para evitar la aparición del síndrome de burnout, para así llevar a cabo la actividad profesional de la forma óptima posible.

 

CAUSAS DEL BURNOUT
  • Actividad profesional: rutina, monotonía, salario insuficiente, falta de desarrollo profesional, falta de control.
  • Ambiente de trabajo: exceso de trabajo (sobrecarga por falta de personal), déficit de materiales, insuficiencias en las estructuras de las instalaciones, riesgos a exposiciones peligrosas.
  • Personal de trabajo: ausencia de trabajo en equipo, déficit de personal, burocracias.
  • Relación interpersonal en el ámbito familiar, social, y laboral.
  • Desarrollo de la actividad: convivencia con los sentimientos y dolor que la familia lleva por un ser querido, trabajar con pacientes terminales.
  • Vida personal: trabajo por turnos, cambios de los horarios, cambios en el sueño.

 

MANIFESTACIONES

Como manifestaciones que puede presentar el trabajador con burnout, se pueden englobar desde:

  • Salud física: fatiga crónica, agotamiento, cefaleas constantes, mialgias, disminución de las defensas, alteraciones cardíacas, problemas gastrointestinales, etc.
  • Salud psicológica: pérdida de la memoria, de la atención, de la concentración, falta de humor, baja autoestima, depresión, temor, etc.
  • Comportamental: problemas familiares, sociales, laborales.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Para hacer frente al Burnout se establecen tres tipos de estrategias con el objetivo de eliminar o disminuir el estrés que se genera en el ámbito laboral para evitar la aparición del Burnout:

  • A nivel individual: habilidades sociales (asertividad, comunicación eficiente, promoción de las relaciones sociales); manejo de la emoción, técnicas de relajación, información sobre el síndrome de burnout, así como formas de hacerle frente, refuerzos positivos como la gratificación.
  • A nivel social: es muy importante el apoyo positivo de familiares, amistades y compañeros de trabajo, ya que favorece una buena comunicación, una disminución del agotamiento, del cansancio emocional y de actitudes negativas que pueda presentar el trabajador.
  • A nivel organizativo: es necesario mejorar las condiciones laborales, modificar los puestos de trabajo, promover con incentivos, establecer horarios más flexibles, mejorar las condiciones del lugar de trabajo (buena iluminación, buen inmobiliario, etc.), así como todo tipo de medidas que sean confortables para el desarrollo adecuado de la actividad del trabajador.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET)

 

 Fuentes

  • NTP 732: Síndrome de estar quemado por el trabajo “Burnout” (III): Instrumento de medición
  • NTP 704: Síndrome de estar quemado por el trabajo o “burnout” (I): definición y proceso de generación
  • NTP 705: Síndrome de estar quemado por el trabajo o “burnout” (II): consecuencias, evaluación y prevenció
  • Nobel G, Lluch M.T, Miguel MD. Enfermería psicosocial 2. Barcelona: Salvat; 1991
  • Maslach C, Jackson S. Maslach Burnout inventory. Palo Alto: Consulting Psychologist Press; 1986.
  • Bustinza A, López-Herce J, Carrillo A, Vigil MD, de Lucas N, Panadero E. Situación del Burnout de los pediatras intensivistas españoles. An Esp Pediatría 2000; 52: 418-23.
La diarrea aguda: prevención y autocuidados

La diarrea aguda: prevención y autocuidados

La diarrea es una alteración intestinal muy frecuente que consiste en el aumento del número de deposiciones y la disminución de su consistencia (heces blandas o acuosas).

A menudo se acompaña de otros síntomas como malestar general, náuseas, vómitos, dolor abdominal (retortijones), dolor de cabeza y dependiendo de la causa, fiebre.

 

¿QUÉ PUEDE PRODUCIR DIARREA?
  • Infecciones víricas, bacterianas o parásitos.
  • Intoxicaciones alimenticias.
  • Efectos secundarios de medicamentos.
  • Diarrea del viajero: causada por el consumo de alimentos o agua contaminada.

La principal causa suele ser de origen infeccioso y en el adulto habitualmente se resuelve sin complicaciones en pocos días.

 

AUTOCUIDADOS

Lo fundamental para un adecuado manejo de la diarrea es garantizar el suficiente aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Con una serie de consejos básicos se puede manejar el proceso desde casa.

  • Beber abundantes líquidos: beber poco a poco y de forma continua.
    • La hidratación se debe hacer principalmente con agua y se puede alternar con otros líquidos como suero oral (de farmacia), infusiones (manzanilla, té…), limonada alcalina o caldos de arroz o zanahoria.
    • Cualquier bebida que preparemos se debe conservar en la nevera y tirarla tras 24 horas.
  • Dieta suave y astringente: arroz blanco, puré de patata y zanahoria, jamón cocido, pollo y pescado a la plancha o hervido, yogur natural, plátano, manzana asada, membrillo, pan tostado…
  • Evitar alimentos grasos, alimentos ricos en fibra (frutas, verduras y productos integrales), zumos, leche, alimentos azucarados, café, bebidas alcohólicas y gaseosas.
  • Pasados unos días puede ser conveniente el consumo de probióticos o lácteos con bífidus para reponer la flora intestinal.
  • No se deben tomar medicaciones para frenar la diarrea, antibióticos ni otros fármacos específicos sin que lo indique un médico. En caso de malestar o fiebre se puede optar por tomar paracetamol.
  • Realizar reposo relativo y descanso en domicilio.

Si aparecen vómitos es conveniente esperar y volver a reintroducir líquidos de forma progresiva hasta conseguir tolerarlos.  Pasados unos días, reintroducir la dieta habitual.

 

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?
  • Adecuado lavado de manos para evitar el contagio a otras personas. Prestar mayor atención tras ir al baño y antes de manipular alimentos.
  • Correcto cocinado y conservación de alimentos: evitar lácteos no pasteurizados, cocinar bien carnes, pescados, huevos y mariscos, lavar bien la fruta y la verdura.
  • Buena manipulación de los alimentos: lavado de manos previo, limpieza de superficies y utensilios de cocina.
  • Beber agua embotellada cuando se viaja fuera o en lugares donde se desconoce su potabilidad.
  • Se recomienda cambio de ropa de cama e higiene corporal completa. También es importante ventilar la casa.

 

¿CUÁNDO ACUDIR AL CENTRO DE SALUD?

Es importante vigilar una serie de signos y síntomas en el domicilio como son:

  • Fiebre mayor de 38,5ºC.
  • Deposiciones con moco y/o sangre.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Empeoramiento repentino del estado general.

Ante la aparición de estos síntomas o si no hay mejoría tras 3 días de dieta y cuidados, debe acudir a consultar con un profesional sanitario.

 

Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta

Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria

 

Fuentes

 

Foto: Imagen de StockSnap en Pixabay

La presbicia o vista cansada

La presbicia o vista cansada

La presbicia o vista cansada es cuando el ojo pierde gradualmente la capacidad para ver objetos de cerca.

Presbicia, proviene del griego, significa “ojo viejo”.

 

¿Qué síntomas provoca?

Dificultad para leer de cerca y enfocar objetos, que mejora a medida que aleja el papel de la cara. La presbicia no corregida puede derivar en síntomas como dolor de cabeza, fatiga y cansancio visual.

 

¿Que causa la presbicia?

El cristalino (lente del ojo) es suave y flexible y puede cambiar de forma, permitiendo enfocar objetos tanto de cerca como de lejos. Con la edad se vuelve más más rígido y va perdiendo su función de enfoque.

Es un proceso normal de envejecimiento. No se puede detener ni revertir, pero se puede corregir. Es progresivo desde 38-45 años a 65 años. Conforme aumenta la edad, aumenta la graduación.

 

¿Cómo se corrige?

Corrección óptica:

  1. Gafas: pueden ser para visión solo de cerca, cerca-lejos o todas las distancias. Si no tiene otro defecto refractivo, puede utilizar gafas “premontadas”.
  2. Lentes de contacto: son lentes con diversos anillos con distintas graduaciones. Se utiliza la visión de cerca y de lejos.

Corrección quirúrgica:

  1. Cirugía refractiva: mediante láser se cambia la forma de la córnea.
  2. Lentes intraoculares: se extrae cristalino y se coloca una lente intraocular graduada para distancia lejana y cercana o lejos-media-cerca. La técnica es igual que la de cirugía de catarata.
  3. Implante corneal: se coloca en el espesor de la córnea de un solo ojo y permite el enfoque de cerca.

El sistema más usado es la corrección de gafas. A las lentes de contacto, a veces cuesta adaptarse y la cirugía refractiva e implantes, para este fin, aún tienen limitaciones.

 

Consejos

No se puede prevenir ni evitar su progresión. No obstante, los síntomas se pueden atenuar con medidas de higiene visual:

  1. Buena iluminación a la hora de leer.
  2. Hidratación ocular, forzar parpadeo.
  3. Buena alimentación.
  4. Revisiones periódicas de la vista.
  5. No abusar de dispositivos electrónicos y realizar descansos.

 

Mª Cruz Imaz Prim
Enfermera. Consultas de Oftalmología. Hospital Reina Sofía. Tudela.

 

Fuentes

 

Foto: Szilárd Szabó en Pixabay

El estreñimiento en el niño

El estreñimiento en el niño

Se considera que un niño está estreñido cuando hace deposiciones muy duras o no defeca con asiduidad. El diagnóstico como tal siempre lo realizará un profesional.

La dieta inadecuada y los hábitos incorrectos (aguantarse las ganas de defecar repetidamente o no intentar defecar todos los días) constituyen las causas principales del estreñimiento infantil.

 

¿FACTORES RELACIONADOS?
  • Apreciación errónea: el concepto erróneo sobre la idea de que se tiene que defecar todos los días
  • Barreras arquitectónicas/ropa: indagar sobre dificultades del entorno y de la vestimenta (facilidad con la que puede llegar al baño y desprenderse de la ropa: botones, cierres de difícil manejo…)
  • Cambios de comportamiento: cambios de ánimo; detectar si existe miedo a la defecación.
  • Cambios recientes: indagar sobre cambios de horario, falta de intimidad, cambio de lugar o de dieta, estrés (nacimiento de hermano, por ejemplo).
  • Inhibición del reflejo: averiguar la falta de respuesta habitual a la urgencia de defecar, si no utiliza el WC del colegio o públicos por problemas de limpieza o de intimidad.
  • Malos hábitos alimenticios: respecto a la ingesta de líquidos, fibra y cantidad de alimentos ingeridos en la comida.
  • Poca actividad: en cuanto a un estilo de vida sedentario o con poca actividad/ejercicio.
  • Posición incorrecta: averiguar si la posición de defecar es correcta.  Muchas veces, los niños utilizan los inodoros de adultos y no tocan el suelo con los pies. Esta posición es importante para poder hacer fuerza en el acto de defecar, por lo que habría que utilizar taburetes, inodoros u orinales adecuados a la complexión y edad del niño.

 

¿QUÉ SE DEBE HACER EN CASA?
  • El niño debe sentarse en el retrete para intentar defecar todos los días a la misma hora, mejor después de alguna de las comidas (después del desayuno).
  • Debe permanecer sentado de 5-10 minutos, siendo consciente de lo que está haciendo,
  • Hay que enseñarle que no debe aguantarse las ganas de ir al baño cuando sienta el deseo.
  • Atención a las ventosidades, muchas veces son la antesala a la defecación.
  • Se debe insistir en la dieta saludable, en el ejercicio físico regular y en una buena higiene
  • Tener paciencia, paciencia y paciencia.

 

¿CUÁNDO DEBE CONSULTAR EN UN SERVICIO DE URGENCIAS?

El estreñimiento debe ser controlado por su pediatra, salvo que se produzca alguna de las situaciones siguientes, en las que se recomienda acudir a urgencias:

  • Dolor abdominal.
  • Si aparece sangre en las heces.
  • El niño vomita muchas veces, no tolera sólidos, ni líquidos.
  • Si encuentra a su hijo muy decaído y se queja mucho.

 

Maite Vázquez Soriano
Tamalai Munárriz Granado
Enfermeras del Consejo Sanitario. Servicio Extrahospitalario de Urgencias de Pamplona.

 

Fuentes

  • Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP)
  • Societat Catalana de Digestología: Información para pacientes, Estreñimiento.
  • Osakidetza Servicio Vasco de Salud. Planes de Cuidados de Enfermería en Atención Primaria. Guías para la práctica en pediatría.

 

Foto: Pixabay/Alexas_Fotos