Escuela de Salud de Navarra: recursos para el autocuidado

Escuela de Salud de Navarra: recursos para el autocuidado

Desde hace unos años atrás se ha ido cambiando la forma y la implicación en el propio cuidado de cada persona. Ahora se solicita más información acerca de la propia salud, se requieren más medios para el cuidado, aumenta la implicación y los profesionales sanitarios también actúan promoviendo el autocuidado.

Para ello, cuando una persona tiene inquietudes o quiere saber más acerca de temas relacionados con la salud puede informarse de diferentes formas: en lugares fiables de Internet, asociaciones, acudiendo a la consulta del Centro de Salud o participando en talleres que se hacen en el propio centro y en los de la Escuela de Salud del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra. La Escuela de Salud, a su vez, engloba a otras tres:

  • Escuela de Pacientes.
  • Escuela de Mayores.
  • Escuela de Madres y Padres.

Las actividades que se realizan en ellas tienen una característica diferente, los docentes son una pareja formada por un profesional sociosanitario y, dependiendo de la Escuela, un paciente, una persona mayor o una madre o padre.

Los talleres que programa pretenden ser un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias con el que se quiere contribuir a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas y las familias.

Este tipo de formación se ha ido extendiendo a nivel mundial y se va ampliando en Navarra dados los buenos resultados obtenidos. Los asistentes valoran muy positivamente el hecho de que uno de los docentes sea una persona en su misma situación, los contenidos y la forma de trabajo práctica y de compartir experiencias.

De la misma forma, hay estudios que indican que las personas que acuden a este tipo de formación aumentan la confianza y la autoestima, incorporan hábitos de vida saludables, mejoran el control de la enfermedad, etc.

Más información, próximas actividades e inscripciones en www.escueladesalud.navarra.es

 

Amaya Aguas Torres
Sonia Domínguez Pascual
Enfermeras. Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN)

Atragantamiento en niños: cómo debo actuar

Atragantamiento en niños: cómo debo actuar

Los atragantamientos son una causa común de accidentes infantiles, sobre todo en niños menores de 5 años. Pueden producirse por alimentos como los frutos secos o las gominolas, huesos de pollo, espinas de pescado, monedas, pilas de botón, partes pequeñas de juguetes, canicas, botones…

Suelen ocurrir de forma inesperada, cuando un cuerpo extraño se introduce en la vía respiratoria, obstruyéndola e impidiendo que el aire entre o salga de los pulmones con normalidad. Si la obstrucción es completa o casi completa, existe riesgo de muerte por asfixia.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS MÁS FRECUENTES?
  • El niño se lleva las manos al cuello, con sensación de ahogo.
  • Tos o arcadas para intentar liberar el cuerpo extraño.
  • Imposibilidad de hablar.
  • Si la obstrucción es grave:
    • Labios y cara morados.
    • Pérdida de conocimiento.

 

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

En primer lugar es importante mantener la calma.

Podemos encontrarnos 3 situaciones:

  1. Niño consciente que tose
  2. Niño consciente con tos inefectiva
  3. Niño inconsciente

Si el niño está consciente y tose, debemos animarle a seguir tosiendo, sin hacer nada más: ni golpearle en la espalda ni intentar sacar el cuerpo extraño de la boca si no lo vemos.

Si la tos es débil o inefectiva o el niño tiene mucha dificultad respiratoria, primero debemos llamar al 112, dar 5 golpes en la espalda y 5 compresiones abdominales (maniobra de Heimlich).

atragantamiento en niños

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En niños menores de 1 año:
  • Si vemos el objeto claramente en la boca, lo extraeremos con el dedo en forma de gancho.
  • En caso contrario, debemos colocar al niño sobre nuestras piernas boca abajo y darle 5 golpes secos en la parte alta de la espalda (entre los omóplatos).
  • Darle la vuelta y realizar con dos dedos 5 compresiones en el centro del pecho, por debajo de la línea imaginaria que une los pezones.
  • Repetir hasta que respire bien, expulse el objeto o empeore y pierda el conocimiento.
En niños mayores de 1 año (o adultos):
atragantamiento en niños

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  • Comprobar igualmente la boca y realizar los 5 golpes secos en la espalda.
  • Realizar 5 compresiones pero esta vez en la boca del estómago:
    • Colocar el puño de una mano en la zona del estómago (entre ombligo y tórax).
    • Colocar la otra mano por encima del puño.
    • Realizar las 5 compresiones fuerte hacia adentro y hacia arriba.
Si el niño está o se queda inconsciente:
  1. Llamar al 112 si no lo hemos hecho anteriormente.
  2. Colocar al niño sobre una superficie dura y comprobar si se ve el cuerpo extraño en la boca. Si se ve, intentar extraerlo con el dedo en forma de gancho.
  3. Abrir la vía aérea colocando una mano en la frente y la otra tirando de la barbilla hacia arriba y abriendo la boca (maniobra frente-mentón).
  4. Comprobar si respira. Si respira ponerle de lado y comprobar que siga respirando hasta que lleguen los servicios de emergencia.
  5. Si no respira, poner la boca sobre la boca del niño, tapando la nariz con la mano que sujeta la frente e insuflar aire, observando si el pecho se mueve. Repetir 5 veces. Si el niño es pequeño pondremos la boca cubriendo la boca y la nariz del niño.
  6. Si no se mueve el pecho, hay que iniciar las maniobras de resucitación cardiopulmonar que en los niños consiste en:
  • 30 compresiones torácicas.
  • 2 insuflaciones boca a boca (o boca-nariz).
    (En el caso de profesionales sanitarios o personas con entrenamiento en RCP, la secuencia a utilizar en niños sería  15:2)
  1. Comprobar cada 2 minutos si respira. Si es así, parar y comprobar si hay algún cuerpo extraño en la boca.
  2. Repetir este ciclo hasta que llegue el equipo del 112 o hasta que el niño empiece a respirar.

 

Maria Eugenia Milagro Jiménez
Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad

Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN)

 

Fuentes

 

Infografias: Infermera Virtual

Foto: Pixabay/vikvarga

 

 

Cuidados de la visión en las personas mayores

Cuidados de la visión en las personas mayores

El sistema sensorial (órganos de los sentidos y sistema nervioso central) nos permite estar en contacto con el medio. Conforme la edad avanza puede verse afectado. Una mala visión puede influir negativamente en la calidad de vida. Por ejemplo: disminuyendo el nivel de independencia, favoreciendo las caídas y las lesiones que puedan producirse, provocando aislamiento social

Las patologías visuales más frecuentes en la tercera edad son la presbiopía (dificultad para enfocar objetos a corta distancia), las cataratas, el glaucoma, la retinopatía y la degeneración macular. A veces sus síntomas no se manifiestan claramente por lo que es importante acudir al oftalmólogo regularmente, sobre todo para revisar el fondo de ojo, la presión intraocular y el estado del cristalino. Los párpados también pueden afectarse a causa de alergias o porque la musculatura del párpado pierde tono. En ocasiones la solución a este último problema es quirúrgica. También aparece la sequedad ocular.

RECOMENDACIONES

Hidratar diariamente los ojos mediante lágrimas artificiales, lavar los párpados a diario, controlar regularmente los niveles de azúcar y de colesterol en sangre y practicar gimnasia ocular enfocando de lejos y de cerca alternativamente, son cuidados que debemos incluir en nuestra rutina diaria si queremos cuidar nuestra visión. También es conveniente evitar conducir después de la caída del sol, o realizar actividades que requieran concentración visual cuando hay poca iluminación.

 

Conchi Molina Pérez
Enfermera especialista en Geriatría.

 

Fuentes

 

Foto: Pixabay / Alessandro Squassoni

 

 

¿Qué hacer ante una crisis de asma en el colegio?

¿Qué hacer ante una crisis de asma en el colegio?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios. Se caracteriza por una obstrucción al flujo de aire -generalmente reversible- y una hiperactividad bronquial. Hasta en el 80 % de los casos el origen es alérgico (ácaros, polen, pelo de animales…), aunque puede tener otros factores desencadenantes (tabaco, irritantes químicos, infecciones respiratorias, ejercicio físico…).

No todos los alérgicos son asmáticos, ni todos los asmáticos son alérgicos.

No es un trastorno psicológico y tampoco es contagiosa.

Es importante que en la escuela sepan que su hijo/a tiene asma. La falta de información puede hacer que no se detecten los síntomas o sean interpretados de manera errónea. Esto podría suponer un retraso en la proporción de auxilio con consecuencias fatales.

PRINCIPALES SÍNTOMAS

La intensidad y la frecuencia de los síntomas dependen del grado de inflamación y obstrucción bronquial. Los principales son:

  • Pitidos o silbidos al respirar.
  • Dificultad respiratoria y fatiga.
  • Tos.
  • Dolor o presión en el pecho.

En caso de crisis grave:

  • Dificultad respiratoria severa.
  • Cianosis (coloración azulada de labios, uñas o piel).
  • Confusión mental o pérdida de conciencia.
¿QUÉ DEBE TENER EN CUENTA EL CENTRO EDUCATIVO?

Siguiendo una serie de precauciones y controles, el alumno/a asmático puede y debe participar de todas las actividades escolares, también las prácticas deportivas o las salidas y excursiones.

Es conveniente que el centro escolar confeccione un protocolo de actuación individualizado para el alumno/a -consensuado con la familia- y elabore una ficha identificativa con el plan de manejo en caso de una crisis (teniendo en cuenta la confidencialidad y cumpliendo la Ley de Protección de Datos).

En dicha ficha deben constar como mínimo:

  • Nombre y apellidos.
  • Foto.
  • Curso y profesor responsable.
  • Nombre y teléfono de los padres/tutores legales.
  • Posibles desencadenantes.
  • Tratamiento en caso de crisis (inhalador): nombre, dosis y forma de administración.
  • Lugar del colegio donde se encuentra dicho tratamiento (aula, mochila del niño/a…).
  • Autorización escrita para la administración de la mediación.
  • Protocolo de actuación individualizado para cada niño/a.

Como norma general, las pautas de actuación en caso de crisis son:

  • Buscar un entorno seguro.
  • Avisar al profesor responsable.
  • Eliminar desencadenante (si se puede).
  • Aflojar ropas que puedan apretar o dar sensación de ahogo.
  • Mantener al alumno/a en reposo e intentar tranquilizarle.
  • Ayudar al alumno/a en la utilización de los inhaladores o administrárselos en caso de que él no pueda o sea demasiado pequeño.
  • Avisar a los padres/tutores legales.
  • Avisar al 112 si no se resuelve o empeora (síncope, coloración azulada de la piel…).
  • En caso de extrema gravedad, se contemplará la posibilidad de trasladar al alumno/a a un servicio de urgencias sin esperar a la ambulancia.
  • No dejar nunca solo al niño/a durante la crisis.
OTRAS MEDIDAS A TOMAR POR LA ESCUELA

Si en el colegio hay alumnado asmático, se considerarán aquellas medidas que puedan prevenir una crisis y aquellas que sean eficaces para una rápida intervención en caso de urgencia:

  • Minimizar la cantidad de alérgenos en las aulas (correcta higiene y ventilación de las mismas).
  • Limpieza periódica de las estanterías con libros para evitar que se acumule polvo.
  • En primavera, controlar la cantidad de polen dentro del colegio (ventilar antes de que llegue el alumnado y después, mantener las ventanas cerradas…).
  • Informar a todo el personal (también el eventual) de la existencia de alumnado asmático así como de los protocolos a seguir.
  • Formar y sensibilizar a los compañeros de clase para facilitar la integración del estudiante con asma.
  • Permitir que el alumno asmático se automedique si tiene necesidad, cuando tenga la suficiente formación.
  • Formar al personal del centro para administrar la mediación en caso de urgencia con niños/as pequeños/as.
  • Planificar adecuadamente las posibles salidas y excursiones.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)


Fuentes


Foto:
Pixabay / klimkin  

Cuidados del pie diabético

Cuidados del pie diabético

El cuidado de los pies es esencial en la prevención de complicaciones en los pacientes con diabetes,  aunque a veces sea el gran olvidado. De ahí la importancia de que los profesionales de Enfermería insistan en su autocuidado.

Cifras elevadas de glucosa en sangre, la disminución de la circulación, el tabaco o el mal control del colesterol y la tensión arterial pueden provocar una disminución progresiva de la sensibilidad de los pies (neuropatía diabética), que conlleva importantes lesiones.

Todo paciente diabético debe de realizar autocuidados de los pies a diario:

  • Observar los pies todos los días en busca de heridas, ampollas, grietas, zonas rojas, durezas, deformidades… ayudándose de un espejo o de otra persona para visualizarlos al completo.
  • Limpiar los pies a diario con agua templada y jabón neutro evitando tenerlos en remojo más de 5 minutos. Comprobar la temperatura del agua antes de introducir los pies.
  • Secar bien los pies con una toalla sin frotar, insistiendo en las zonas interdigitales.
  • Hidratar tras la higiene con una crema hidratante sin perfume, evitando las zonas entre los dedos.
  • Evitar el uso de polvos, desodorantes o aerosoles.
  • Cortar las uñas rectas dejando que sobresalgan los bordes. Utilizar para el corte tijeras de punta roma y una lima de cartón para las esquinas.
  • En caso de problemas de visión o dificultad para cortar las uñas, pedir ayuda a un familiar o acudir al podólogo.

 

LA IMPORTANCIA DE UTILIZAR UN CALZADO ADECUADO
  • Utilizar un calzado ajustado, ni muy ancho ni muy estrecho, pero que permita cierta movilidad de los dedos.
  • Elegir zapatos de materiales transpirables y de calidad.
  • Evitar calzado abierto por delante o por detrás, el talón tiene que estar bien sujeto.
  • Evitar calzado con tacón elevado.
  • Revisar el calzado con la mano buscando objetos o costuras que puedan producir una lesión.
  • Es recomendable comprar el calzado a última hora de la tarde y utilizar el calzado nuevo de forma progresiva en los siguientes días alternándolo con zapatos más usados.
  • Utilizar calcetines de algodón, lana o hilo sin costuras ni dibujos, que no aprieten y cambiarlos a diario.

 

PREVENIR RIESGOS
  • Evitar caminar descalzo, incluso en la playa o en la piscina.
  • Aplicar crema de protección solar en los pies ante cualquier exposición solar.
  • No usar fuentes de calor o frio de forma directa en los pies (bolsas de agua, braseros, manta eléctrica, radiadores, estufas…) que puedan ocasionar quemaduras sin darse cuenta.
  • Si presenta callos, grietas, durezas, uñas encarnadas, ampollas, rozaduras o cualquier lesión acuda a un profesional sanitario para su valoración y tratamiento.

 

Laura López Suárez
Cristina Areta Cuesta

Especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria

 

Fuentes

 

Fotografía: Ariadna Creus y Àngel García (Banc d’Imatges Infermeres)