Moscas volantes en la vista

Moscas volantes en la vista

Las moscas volantes (técnicamente, miodesopsias) son pequeños puntos, líneas, como telas de araña oscuras que aparecen por el campo de visión y se mueven al intentar mirarlos, nunca permanecen quietas. Se aprecian más al mirar a un fondo claro como una pared, la pantalla del ordenador, etc.

 

CAUSAS

Son pequeñas condensaciones gelatinosas que se forman en el humor vítreo (líquido gelatinoso que rellena el ojo) a medida que envejecemos.

Son muy comunes y no son motivo de alarma. Al principio puede ser incomodo verlas, pero con el tiempo van disminuyendo, depositándose bajo la línea de visión, aunque no suelen desaparecer del todo.

Es más probable que ocurran en personas con diabetes, operados de cataratas, miopes con alta graduación y tras un desprendimiento de retina.

 

PREVENCIÓN

Aunque no pueden prevenirse, puede ayudar seguir unas pautas generales de cuidado de los ojos como:

  • Llevar una dieta sana.
  • Dejar de fumar.
  • Realizar revisiones periódicas de la visión.
  • Llevar protección ocular adecuada.
  • Descansar los ojos frecuentemente, parpadeando y mirando al horizonte cuando estemos forzando la vista.

Si el numero de moscas no cambia con el tiempo, se puede estar tranquilo, pero sería motivo de consulta si:

  • Aumentan súbitamente.
  • Se producen destellos de luz en la visión o aparece una sombra negra.
  • Dolor ocular o aumento de moscas tras cirugía ocular o un traumatismo.

 

TRATAMIENTO

Casi nunca requieren tratamiento, sólo en muy raras ocasiones las moscas pueden ser tantas y tan densas, que bloquean la visión. Entonces el oftalmólogo puede sugerir una cirugía llamada vitrectomía (se extrae el vítreo y se sustituye por una solución salina).

Lo más común y aconsejado es acostumbrarse a verlas, la mayoría de la gente aprende a ignorarlas con el tiempo (puede ayudar realizar técnicas de relajación).

Si molestan, hay que intentar sacarlas del campo de visión, moviendo los ojos de arriba a abajo para que se desplacen y dejen de verse.

 

Beatriz Pierola Ruiz de Galarreta
Alvaro Cabañas Oter
Enfermeras. Complejo Hospitalario de Navarra.

 

Fuentes 

Desarrollo psicomotor desde los 12 meses hasta los 3 años

Desarrollo psicomotor desde los 12 meses hasta los 3 años

Como bien decíamos en el post de desarrollo psicomotor en el primer año de vida, este desarrollo es la adquisición progresiva y continuada de habilidades que se observa en el niño durante toda la infancia.

No debemos olvidar que, aunque las secuencias del desarrollo son generalmente las mismas en todos, la velocidad y fechas de adquisición dependen de cada niño y también de factores externos.

Estos son algunos ejemplos, que deben tomarse de forma orientativa. Si se detecta alguna variación, no supone necesariamente que exista algún problema, pero si se recomienda que lo consultéis con vuestro pediatra y/o enfermera de pediatría.

15 MESES
  • Da pasitos solo.
  • Se agacha y se pone de pie sin apoyo.
  • Dice entre 3 y 6 palabras.
  • Entiende órdenes sencillas.
  • Señala partes del cuerpo.
  • Bebe solo de una taza y se lleva la cuchara a la boca.
18 MESES
  • Camina solo.
  • Sube escaleras cogido de una mano. Las baja solo.
  • Arrastra un carro, un juguete…
  • Hace una torre de 3 cubos.
  • Pasa páginas de un libro o revista.
  • Hace garabatos.
  • Dice al menos 8 palabras (entre ellas, no) y tiene jerga propia.
  • Ayuda a recoger los juguetes.
  • Tapa un boli.
24 MESES
  • Chuta una pelota, empieza a correr.
  • Construye torres de 6 cubos.
  • Imita un trazo.
  • Nombra 4 cosas comunes.
  • Nombra y señala al menos 2 dibujos.
  • Empieza a unir 2 palabras con sentido (mamá ven, por favor…)
  • Sabe los nombres de personas cercanas.
  • Obedece instrucciones de 2 enunciados.
  • Come solo y usa cuchara.
  • Juega con su imaginación de forma sencilla y se entusiasma al jugar con otros niños.
36 MESES
  • Sube y baja escaleras alternando pies.
  • Corre fácilmente.
  • Puede pedalear un triciclo.
  • Copia un círculo.
  • Hace un puzle, rompecabezas de 3-4 piezas.
  • Hace frases.
  • Sabe su nombre, edad y si es niño/a.
  • Juega con otros y espera su turno.
  • Demuestra cariño por amigos y preocupación si lloran.
  • Se viste y desviste sin ayuda.
  • Usa la cuchara y tenedor de forma correcta.
  • Reconoce y señala los colores.
  • Realiza juego simbólico.
  • Es capaz de saltar con los pies juntos.

Recordad que es importante permitirles que exploren espacios, experimenten con las cosas e intenten resolver pequeñas dificultades, pasar tiempo de juego y lectura con ellos, y acompañarles y ayudarles en las inquietudes que surgen en cada etapa.

Aquí os dejamos un par de cuentos para leer a vuestros pequeños, a la vez que observáis los distintos hitos que realizan por edad:

⇒ Cuento para niños de 2 años.
 Cuento para niños de 3 años.

 

 

Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Maria Eugenia Milagro Jiménez

Enfermeras especialistas en Pediatría.
Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN).

 

Fuentes

 

Foto: Imagen de Esi Grünhagen en Pixabay

Claves para una autoestima saludable

Claves para una autoestima saludable

El desarrollo de la autoestima se inicia en los primeros años de vida, es el resultado de una valoración que hacemos de nosotros mismos, la nota o calificación que nos ponemos a todo lo que hacemos. Precisamente por ello, el Dr. Nathaniel Branden (1) la define como “el juicio mas importante que entablamos sobre nosotros mismos en la vida, precisamente, en función del resultado de este juicio, tenemos la capacidad de formularnos esas preguntas y la capacidad de huir de ellas”.

En función del tipo de autoestima que presentemos, nos enfrentaremos a los diferentes problemas de la vida de una manera u otra. La autoestima positiva nos hace sentirnos dignos de respeto, entendiendo que tenemos derecho a ser felices.

Una persona que se siente competente para vivir significa que tiene confianza en sí misma en la vida, se siente merecedor de la vida, manteniendo una actitud afirmativa hacia el propio derecho a vivir y ser feliz(2).

CARACTERÍSTICAS DE UNA ALTA AUTOESTIMA
  • Los problemas se viven como retos con la confianza de poder superarlos.
  • La consecución de objetivos justifica cualquier esfuerzo.
  • Persona que se alimenta de la superación de las aspiraciones que se plantea con la autoconfianza de poder lograrlo.
  • Disfruta de cualquier elemento de la vida, mostrando interés por todo.
  • Hace participe a su entorno de su opinión y de sus sentimientos, siendo consciente de poder recibir críticas.
  • Se siente mejor entre personas vitalistas, emprendedoras.
  • El trato hacia los demás es de respeto, de aceptación del otro.
  • Apuesta por un cuidado físico realista con su cuerpo, usa el sentido común.
  • Reconocimiento objetivo de destrezas y limitaciones en las actividades que se plantea.
  • Le gusta hacer las cosas bien para su propia satisfacción.
CARACTERÍSTICAS DE UNA BAJA AUTOESTIMA
  • Actitud de huida y evitación de los problemas, delegando en otros.
  • Cumple mínimamente con lo que se le pide, sin más esfuerzos.
  • Con la anticipación de no poder lograr lo que se propone, no se plantea objetivos en la vida.
  • Se siente cómodo con lo que conoce y le da seguridad, no explora lo desconocido.
  • Espera la opinión socialmente aceptada, se guía por lo que puedan decir los demás.
  • Establece relaciones cómodas, pobres, sin mayores exigencias.
  • La relación con les demás suele ser pasiva, llegando a veces a ser agresiva como defensa.
  • Pendiente de lo que socialmente se espera por tener buena imagen física.
  • Cualquier evaluación de sus capacidades le supondrá una conclusión negativa.
  • Es perfeccionista no para hacerlo bien, sino por temor a equivocarse.
REGLAS BÁSICAS PARA ASENTAR UNA AUTOESTIMA SALUDABLE
  1. Ser conscientes de la realidad. A veces la realidad no se parece a lo que nosotros deseamos.
  2. Aceptarse a sí mismo. Nos debemos aceptar tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes.
  3. Ser responsable de uno mismo. La única responsabilidad y consecuencia de lo que haga es exclusivamente mía.
  4. Afirmarse a sí mismo, asertividad. Debemos defender nuestros derechos y deseos, pero no de cualquier manera, no podemos invadir los derechos de los demás.
  5. Tener objetivos en la vida. Las personas necesitamos plantearnos metas en la vida. Deben ser realistas y alcanzables, para sentir la satisfacción de haberlas podido llevar a cabo y sentirnos realizados.
  6. Integridad y coherencia con uno mismo. Debemos obrar con coherencia e integridad. Nuestros actos deben estar consonancia con lo que pensamos.

 

Mª Ángeles Durán Los Arcos
Enfermera especialista en Salud Mental

 

Bibliografía

  1. Branden, N. Los seis pilares de la autoestima. 1ª Edición. Barcelona. Paidós. (1995).
  2. De Miguel a. (2018) “Características de personas con alta autoestima”, Psicología-on line, https://www.psicologia-online.com/caracteristicas-de-personas-con-autoestima-alta-2322.html

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Traumatismo craneoencefálico en la infancia

Traumatismo craneoencefálico en la infancia

Se define el traumatismo craneoencefálico como la lesión de las estructuras de la cabeza producida por fuerzas mecánicas. Es un motivo frecuente de consulta en servicios de Urgencias.

SUS CAUSAS

Están relacionadas con la edad. Las más habituales en cada periodo son:

  • En el primer año de vida: por caídas. Puede ser debido al descuido en la vigilancia y las reacciones imprevisibles en niños de corta edad.
  • Entre los 12 y 24 meses: por caídas desde pequeñas alturas o de la suya misma, coincidiendo cuando comienzan a caminar.
  • Por encima de 2 años: accidentes desde más altura, por ejemplo, en parques infantiles (toboganes, columpios).
  • A partir de 8 años: accidentes de bicicleta/patinetes.
  • A partir de 10 años: prácticas deportivas.

 

DATOS DE INTERÉS NECESARIOS TRAS EL TRAUMATISMO

Para realizar una adecuada valoración y toma de decisiones es importante conocer:

  • Actitud del niño, si está reactivo, si ha llorado tras la caída, si ha podido ser consolado con los padres.
  • Edad del niño. Cuando el niño es menor de un año, debe ser valorado por un profesional sanitario.
  • Tipo de impacto: de alta o baja energía. Si ha habido caída ¿desde qué altura? ¿Desde más de 1,5 metros o de su propia altura?
  • Tiempo transcurrido desde la contusión.
  • Si existen lesiones visibles:
    • Hematoma (chichón).
    • Herida con o sin sangrado.
  • Si ha habido pérdida de conocimiento. ¿Ha tenido una duración de menos de uno minuto o más?
  • Si ha habido algún vómito aislado tras traumatismo.
  • ¿Ha sido presenciado o no por un adulto?
 
SIGNOS DE ALERTA PARA TENER EN CUENTA
  • Tras una caída o traumatismo en la cabeza con posible golpe importante en cuello, no movilizar al niño por sospecha de lesión cervical y llamar al 112.
  • Si el niño vomita a las horas en dos o tres ocasiones.
  • Si el niño se encuentra confuso, irritable o le cuesta despertarse. Por eso, en las primeras 24 horas, es conveniente en el momento de dormir intentar despertarlo cada 4 horas para comprobando que se despierta con facilidad.
  • Si presenta dolor de cabeza
  • Si comienza con movimientos anormales, debilidad u hormigueos de extremidades, dificultad en la coordinación al caminar.
  • Las pupilas presenten un tamaño diferente o visión borrosa.
  • Que aparezca salida de líquido claro o sangre por nariz u oídos.

Ante cualquiera de estos signos, se deberá consultar y/o acudir a un servicio de Urgencias.

 

Tras un traumatismo craneoencefálico, en las primeras 24 horas: OBSERVAR, OBSERVAR.

 

Autoras

Mª Teresa Santesteban Merino
Marta Sueiro Tejada
Enfermeras de Consejo Sanitario. Servicio Extrahospitalario de Urgencias de Pamplona.

 

  Fuentes

  • Hernández Rastrollo, R. Traumatismos craneoencefálicos. Pediatría Integral (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria). 2019. Volumen XXIII; Número 1. [Acceso 20 mayo de 2019]. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2019-01/traumatismos-craneoencefalicos-2/
  • Benito Fernández, J.; Mintegi Raso, S.; Urgencias Pediátricas. Guía de Actuación. 2º edición. Panamericana. 2019
  • Míguez Navarro, M.C. Síntomas/signos guía en Urgencias Pediátricas. Ergon. 2016.
Síndrome de burnout o del trabajador quemado

Síndrome de burnout o del trabajador quemado

Cuando la actividad que realizas en tu trabajo no te llena, es decir no satisface tus objetivos, puedes sentirte agotado física y mentalmente. Esto puede desembocar en que disminuya tu motivación y que aparezcan síntomas como la apatía, entre otros. Probablemente estés empezando a desarrollar un síndrome de burnout (o síndrome del trabajador quemado) muy frecuente en el personal de enfermería.

El desarrollo del concepto de burnout como fenómeno psicológico tiene su origen en Estados Unidos, asociándose a trabajos realizados a mediados de la década de los setenta, siendo particularmente importantes en el caso de las profesiones de ayuda, como la docencia, los servicios sociales, o los profesionales de la salud, en que al lado de elevadas expectativas y exigencias sociales existe generalmente gran escasez de recursos.

Es necesario saber qué tipo de medidas se deben aplicar para evitar la aparición del síndrome de burnout, para así llevar a cabo la actividad profesional de la forma óptima posible.

 

CAUSAS DEL BURNOUT
  • Actividad profesional: rutina, monotonía, salario insuficiente, falta de desarrollo profesional, falta de control.
  • Ambiente de trabajo: exceso de trabajo (sobrecarga por falta de personal), déficit de materiales, insuficiencias en las estructuras de las instalaciones, riesgos a exposiciones peligrosas.
  • Personal de trabajo: ausencia de trabajo en equipo, déficit de personal, burocracias.
  • Relación interpersonal en el ámbito familiar, social, y laboral.
  • Desarrollo de la actividad: convivencia con los sentimientos y dolor que la familia lleva por un ser querido, trabajar con pacientes terminales.
  • Vida personal: trabajo por turnos, cambios de los horarios, cambios en el sueño.

 

MANIFESTACIONES

Como manifestaciones que puede presentar el trabajador con burnout, se pueden englobar desde:

  • Salud física: fatiga crónica, agotamiento, cefaleas constantes, mialgias, disminución de las defensas, alteraciones cardíacas, problemas gastrointestinales, etc.
  • Salud psicológica: pérdida de la memoria, de la atención, de la concentración, falta de humor, baja autoestima, depresión, temor, etc.
  • Comportamental: problemas familiares, sociales, laborales.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Para hacer frente al Burnout se establecen tres tipos de estrategias con el objetivo de eliminar o disminuir el estrés que se genera en el ámbito laboral para evitar la aparición del Burnout:

  • A nivel individual: habilidades sociales (asertividad, comunicación eficiente, promoción de las relaciones sociales); manejo de la emoción, técnicas de relajación, información sobre el síndrome de burnout, así como formas de hacerle frente, refuerzos positivos como la gratificación.
  • A nivel social: es muy importante el apoyo positivo de familiares, amistades y compañeros de trabajo, ya que favorece una buena comunicación, una disminución del agotamiento, del cansancio emocional y de actitudes negativas que pueda presentar el trabajador.
  • A nivel organizativo: es necesario mejorar las condiciones laborales, modificar los puestos de trabajo, promover con incentivos, establecer horarios más flexibles, mejorar las condiciones del lugar de trabajo (buena iluminación, buen inmobiliario, etc.), así como todo tipo de medidas que sean confortables para el desarrollo adecuado de la actividad del trabajador.

 

Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de la Sociedad Navarra de Medicina y Enfermería del Trabajo (SNMET)

 

 Fuentes

  • NTP 732: Síndrome de estar quemado por el trabajo “Burnout” (III): Instrumento de medición
  • NTP 704: Síndrome de estar quemado por el trabajo o “burnout” (I): definición y proceso de generación
  • NTP 705: Síndrome de estar quemado por el trabajo o “burnout” (II): consecuencias, evaluación y prevenció
  • Nobel G, Lluch M.T, Miguel MD. Enfermería psicosocial 2. Barcelona: Salvat; 1991
  • Maslach C, Jackson S. Maslach Burnout inventory. Palo Alto: Consulting Psychologist Press; 1986.
  • Bustinza A, López-Herce J, Carrillo A, Vigil MD, de Lucas N, Panadero E. Situación del Burnout de los pediatras intensivistas españoles. An Esp Pediatría 2000; 52: 418-23.